Cuando me di cuenta, debían de ser las 12:20 del mediodía.
Mi dolor de cabeza seguía, pero al menos no era tan intenso.
[ Móvil vibrando ]
Descolgué y contesté sin mirar quién era.
- ¿Si? - con la voz ronca.
- Hey, ¿Cómo estás? - preguntó una chica al otro lado de la línea.
- Bien, el dolor se me ha aliviado un poco; pero sigo con molestias. -respondí tranquila porque sabía de quien era esa voz.
- Vale, voy a hacer unos recados y voy para ahí. En media hora estoy en tu casa. - contestó Dakota algo... ¿preocupada?
- Como quieras. - dije sin hacerle mucho caso. - ¿Puedes hacerme un favor?
- Si, claro. Dime que necesitas. - contestó muy atenta.
Me lo pensé un poco antes de contestar.
- Tengo antojo de gusanitos y me he quedado sin cápsulas para la cafetera. - respondí cerrando los ojos fuerte.
- Vale, sin problema. Recuerda, en media hora estoy ahí. - contestó antes de colgar.
- Ajá. Nos vemos ahora. - respondí y colgué.
Me levanté del sofá, eché un vistazo a la casa y estaba recogida; entonces me fui de nuevo al sofá después de bajar un poco los stores de las ventanas del salón.
Sin darme cuenta, ya había pasado media hora y poco tardó Dakota en llamar a la puerta.
Me acerqué a la puerta, la abrí; dije un "hola" mientras caminaba de vuelta al sofá.
Dakota cerró la puerta y se acercó al sofá con unas bolsas.
- Éste es el salón, la cocina; allí está mi cuarto y el cuarto de invitados y aquello de allá es el baño. - dije señalando con el dedo cada lugar que le estaba indicando.
- Pondré esto en la cocina primero. - dijo volviéndose hacia la cocina. - Y al menos hoy, nada de café; ¿entendido? - preguntó seria.
Asentí con la cabeza y me hice una bolita en el sofá.
- ¿Tienes algún antojo para comer? - preguntó mientras buscaba dónde guardar las cosas.
- No, no tengo mucho apetito, la verdad. - contesté con los ojos cerrados.
- Algo te prepararé de comer, no puedes estar sin comer. - contestó acercándose al sofá donde yo me encontraba.
- ¿Dónde dejaste tu coche? - pregunté en bajito.
- Dos calles más atrás, no había sitio cerca. - encogiéndose de hombros.
- Dale, coge las llaves en el cuenquito de la entrada y si quieres, guárdalo en el garaje. - dije señalándole el cuenquito de la entrada.
- Vale, vuelvo enseguida. - dijo acercándose a la puerta de la entrada.
- Puedes acceder directamente a la casa desde el garaje sin tener que salir a la calle. - comenté mientras seguía hecha una bolita.
- Vale, enseguida vuelvo. No tardo, ¿si? - contestó antes de salir por la puerta.
Unos 10 minutos después, Dakota estaba en casa ya.
Una vez dentro, vi que ya había comenzado a llover y ella tenía la cazadora y el pantalón empapados.
- Mete esa ropa en la secadora, te prestaré un chándal o algo para estar en casa. - dije mientras me levantaba del sofá.
Ella no dijo nada, sólo se quedó quieta en la puerta sin moverse.
Fui a mi habitación, y cogí un pantalón de chándal y una sudadera.
Cuando me di cuenta, noté que yo llevaba un pantalón beige y una sudadera negra y la ropa que le iba a prestar a Dakota era al revés; sudadera beige y pantalón negro. Sin darme cuenta al ponerme el chándal, no me enteré de que alterné un conjunto con otro.
Cogí unos calcetines también y me dirigí al salón.
- Toma. - dije entregándole el chándal. -Dame tu cazadora y tu calzado. - dije señalándolos. - Puedes cambiarte en la habitación de invitados o puedes darte una ducha para entrar en calor y luego te cambias. Cuando acabes, pondré tu pantalón a secar también.
- Gracias.
Fue lo único que dijo quitándose la cazadora, la sudadera y el calzado.
- Ahora vete a la ducha, luego pongo a secar tu pantalón.
Ella aceptó, asintió con la cabeza y se fue hacia el baño.
Coloqué su ropa en la secadora y la puse en funcionamiento, saqué dos tazas y preparé dos Nesquik.
Ese día no podría tomar café, pero nadie dijo nada de cualquier tipo de cacao.
Dakota fue rápida en la ducha y salió con dos toallas y su pantalón en las manos, ya vestida con el chándal que le había dado.
- ¿Para mi?- preguntó señalando una de las tazas.
- Las dos para mi no son. Cuidado que quema. -contesté cogiendo una de la dos tazas.
Como buena fan, las dos tazas eran de Harry Potter, una negra que cuando vertía líquido caliente; cambiaba la imagen y aparecían las reliquias de la muerte y la otra era marrón, con el dibujo de la gafas de Harry Potter y la cicatriz del rayo en su frente.
Volvió a agradecerme y cogió la taza negra.
Yo por mi parte, eche las toallas en la lavadora y el resto a la secadora.
- Vamos pal salón, luego ya hacemos algo de comer o mismamente pedimos algo. - dije mientras caminaba de vuelta al sofá.
- Vale, esta bien. Pero recuerda que tienes que comer si o si. - dijo Dakota sentándose en el sofá pequeño.
Yo me senté con las piernas cruzadas tipo buda y me tapé hasta la cintura con la mantita.
Cogí el mando a distancia y comencé a buscar algo para ver.
- Puedes sentarte aquí, desde ahí no vas a ver del todo la televisión; además no muerdo. - hablé mientras le indicaba con la mirada el mismo sofá donde yo estaba sentada.
- ¿Segura? - comentó haciendo el amago de levantarse.
- Si, segura. Anda, siéntate aquí. - dije dando unas palmaditas en el sofá.
Se sentó rápidamente y yo la tapé con parte de la mantita que yo usaba para taparme las piernas.
- ¿Quieres ver algo en especial? - dije pasándole el mando.
Ella negó con la cabeza y apartó el mando con su mano.
- No, no. Lo que quieras está bien. - contestó mirando de nuevo hacia la tele.
- Vale. Veremos ésta. - dije escogiendo de entre mis favoritas, " Uranus2324 "
Dakota al ver el título se giró hacia mi y me miró y alzó las cejas.
- ¿Es esa la que me habías dicho por mensaje?
La miré de reojo sorprendida y contesté:
- Si, ¿todavía te acuerdas? - dije dándole al " ok ". - Pensé que no prestabas mucha atención.
- Pues si, a eso; a lo de los Kdramas, Gl y demás. - Te prestaba atención, y lo sigo haciendo. - contestó sonriéndome.
- No me lo esperaba, gracias. - dije subiendo un poco el volumen. - si no te gusta, me avisas y la cambio.
Negó energéticamente con la cabeza y dejó la taza en la mesita pequeña de enfrente al sofá.
Imité su gesto y me crucé de brazos, al contrario que ella, que se abrazó a un cojín.
- Ya te aviso, son casi 3 horas. Se pueden hacer descansos para ir al baño o lo que sea. - hablé mientras señalaba hacia la tele.
- Vale, pero en media hora o así pedimos la comida. Una porque tienes que comer y dos, porque tengo hambre. - comentó sonriendo y achinando los ojos a la vez.
Asentí con la cabeza y al mismo tiempo que le daba al "play", colocaba mi móvil cerca; para luego hacer el pedido.
Estábamos sentadas las dos con las piernas cruzadas en el sofá.
Había como medio metro de distancia entre ella y yo.
A los pocos minutos de empezar la película, comenzó a sonar la lluvia contra la ventana; de una manera muy fuerte.
Me sobresalté un poco, porque la lluvia vino acompañada de un trueno que resonó en toda la casa.
Dakota me miró y posó su mano en mi hombro.
Las dos nos quedamos viendo su mano y al instante la retiró de golpe.
- Disculpa, fue un acto reflejo. Recordé que te gustan los relámpagos; pero que te asustan los truenos. - comentó mientras juntaba sus manos y agachaba un poco la mirada.
- No me sorprende que te acuerdes, te debí de estresar siempre que había tormenta. - dije riendo.
- Me hacía gracia, no me estresaba para nada. - sonriendo tímidamente. - Pero me gustaba ser la que cuidaba y protegía de vez en cuando.
La miré con una ceja levantada y algo sorprendida.
- No es nada del otro mundo: cuando tenía un mal día, discutía con amigos o familia, cuando creía que no podía o tenía un mínimo problema... tú siempre estabas al pie del cañón, protegiéndome y cuidándome. - suspiró. - Entonces, por una vez que yo era la que te "protegía", me hacía sentir bien y bastante útil. - remató volviendo a abrazar el cojín.
- Vaya... nunca me dijiste eso... - dije apretándome el puente de la nariz. - recuerdo que me decías que te agobiaba. - alzando los hombros.
Ella directamente bajó la cabeza y posó su barbilla en el cojín que estaba abrazando.
- Veamos la película, puede estar interesante. - dijo casi en un susurro, cambiando de tema radicalmente.
- Lo siento, no quería hacerte sentir mal. Fue un comentario sin ninguna malicia, de verdad. - le contesté mirando hacia ella fijamente.
Me miró tímidamente de reojo y asintió suavemente con la cabeza.
- No me sienta mal lo que has dicho, me sienta mal las palabras que dije en su momento, nada más.
- Bueno, ahora gánate la oportunidad. - volví a suspirar. - No te ancles en el pasado, pide perdón por tus errores y sigue adelante; es simple. - terminé diciendo mientras ahora si, prestaba atención a la película.
Si la película duraba casi 3 horas, aún no llevábamos ni 1 hora completa, y le dimos al "pausa" para hacer el pedido de la comida.
- ¿Algún tipo de comida en especial? - pregunté mientras navegaba por la app de comida a domicilio.
- Pizza o un KFC, no sé... lo que quieras. - contestó señalando mi móvil.
- Vale, pues un Dominos. Así tenemos pizza y pollo. - dije comenzando a hacer el pedido. - ¿¿Postre o bebida vas a querer?
- Postre, helado. -dijo sonriendo.
- Oído cocina. - terminando de hacer el pedido.
Fue fácil y rápido, al saberme sus gustos; no hubo ninguna complicación.
- Perfecto, aquí pone que en 40 minutos llegará nuestro pedido. - comenté dejando el móvil al lado de la taza.
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