"Me encontraba en medio de la calle, iba vestida mas elegante de lo normal.
Llevaba unos vaqueros ajustados, unas Jordan, una camiseta negra y una americana del mismo color que la camiseta.
Escuché como me hablaban, me giré y mi cara de sorpresa no pude disimularla.
Era *ella*, pero yo sonreí ante su llamada. No me sentía incómoda ni molesta. Algo nerviosa, pero en el buen sentido.
*Ella* se acercaba a mi, me miraba a los ojos; sujetaba mi cara entre sus manos y me abrazaba muy fuerte, como si le fuese la vida en ello.
Yo le devolví el abrazo, pude notar el latido de su corazón, pude sentir su perfume, sus caricias en mi espalda y en mi nuca.
Era una sensación de paz y tranquilidad que hacía mucho tiempo que no sentía.
Nos separamos unos centímetros y nos miramos fijamente a los ojos.
- No sabes cómo y cuánto te he extrañado. Se que la cagué, se que te hice sufrir, que te mentí y te rompí por dentro... y lo siento, de verdad que lo siento. Sólo puedo pedirte mil perdones, infinitas veces y tratar de hacer bien las cosas para que me perdones.