Ducha rápida en los vestuarios, nos cambiamos y nos fuimos del gimnasio.
- ¿Te apetece ir a cenar algo por ahí? - preguntó Carol mientras arrancaba el coche.
- Vale, por mi bien. ¿Que te apetece cenar? - le devolví la pregunta para que terminara eligiendo ella.
- No, no me la vas a colar de nuevo. Hoy eliges tú. - sonriendo mientras salíamos del aparcamiento del gimnasio.
- ¿Estás mejor del estómago? - pregunté mirándola.
- Si, estos días no me esta dando problemas. - contestó asintiendo con la cabeza.
- Vale, ¿te parece bien ir a cenar a un Tailandés? - dije mientras le daba al play a la lista de reproducción.
- Vale, esta bien cambiar de vez en cuando. - respondió cambiando el rumbo y conduciendo hacia el otro lado de la ciudad, donde había un restaurante Tailandés.
- Vamos allá, tengo mucho antojo de comida Tailandesa.
- Ahora mismo, creo que la Tailandesa nunca la he probado, pero tiene buena pinta. - comentó Carol achinando los ojos y sonriendo.
- Te encantará, quizás no tanto como los nachos... pero puede que quede en 2º o 3º lugar en tus comidas favoritas. - dije sonriéndole.
Asintió con la cabeza y continuó conduciendo.
Aproximadamente 20 minutos después, ya estábamos sentándonos en una mesa en el restaurante.