Después de un par de minutos abrazadas, me monté en la moro, le di el casco de repuesto y me coloqué el mío.
- ¿Desde cuando? - preguntó señalando la moto.
Me encogí de hombros y acaricié el depósito de mi "bebé".
- Hace casi un año. Es mi lugar seguro. - comenté mientras le indicaba que subiera a la moto.
Ella asintió con la cabeza, se colocó el casco y se montó en la moto.
- ¿Confías en mi? - dije mientras arrancaba la moto.