jueves, 13 de julio de 2023

CAPÍTULO VII

     Después de un par de minutos abrazadas, me monté en la moro, le di el casco de repuesto y me coloqué el mío.

- ¿Desde cuando? - preguntó señalando la moto.

Me encogí de hombros y acaricié el depósito de mi "bebé".

- Hace casi un año. Es mi lugar seguro. - comenté mientras le indicaba que subiera a la moto.

Ella asintió con la cabeza, se colocó el casco y se montó en la moto.

- ¿Confías en mi? - dije mientras arrancaba la moto.

- Obvio que si. -respondió bajando la visera de su casco.

- Agárrate a mi, iré con cuidado. - respondí bajando la visera de mi casco y poniéndome en marcha.

Ella me abrazó por la cintura y pusimos rumbo a nuestro destino.

Conduje lo más despacio posible y media hora después, estábamos aparcando frente a la cafetería donde íbamos a desayunar.

Bajamos de la moto y nos quitamos los cascos.

- ¡Wow! Prefiero los coches, pero me ha encantado el paseo. - dijo sonriendo.

- Me agrada que te gustara. Vamos a desayunar y luego charlamos. ¿Te parece? - comenté mientras tomaba su casco y entrabamos en la cafetería.

Asintió y fuimos para dentro.

Nos sentamos y me disculpé para ir al baño un momento.

Cuando volví un par de minutos después, vi que Lauren ya había pedido.

!0 minutos más tarde, nos estaban sirviendo nuestros desayunos.

Miré a la camarera, miré a Lauren y sonreí.

- Te conozco, tu café con leche con hielo no puede faltar. Pero debes comer algo sólido. - comentó mientras señalaba mi plato.

- De acuerdo, no te lo voy a discutir. - respondí regalándole una de mis mejores sonrisas.

Desayunamos entre risas y anécdotas de su viaje con Derek.

Al terminar, ella (como siempre) insistió en pagar la cuenta y hoy tenía un buen día, así que no iba a discutir y mucho menos con ella.

- Vamos a la editorial, ¿si? - pregunté mientras dejábamos la cafetería.

- Me parece bien, lo que quieras. - respondió cogiendo el casco.

Nos volvimos en la moto y unos 20 minutos después ya estábamos frente a la editorial.

- Vamos, así ves como va todo esto. - comenté.

- Si por favor. esto me encanta. - respondió sonriendo.

Entramos, saludé a Oliver y éste nos devolvió el saludo.

- Oliver, ¿hay algo para mi? - pregunté.

- Si aquí hay varios manuscritos que tienes que echarle un vistazo... y los documentos que me pediste anteayer. - respondió dándome una carpeta.

- Perfecto. Esta es Lauren, es como mi hermana. - comenté señalando a Lauren.

- Encantada Señorita Lauren. - respondió Oliver extendiendo su mano.

- Llámame Lauren, por favor. - contestó ella estrechándole la mano.

Él sonrió y asintió.

- Estaremos en mi despacho, cualquier cosa me avisas. - le dije a Oliver mientras nos alejábamos hacia mi oficina.

Él asintió y volvió a su mesa.

- Me encanta este sitio, es como un sueño. - dijo Lau mirando a su alrededor.

- ¿Te gusta? Me alegro. - sonriéndole.

Aparté los manuscritos de mi escritorio y posé la carpeta de los documentos que Oliver me había entregado poco antes.

- ¿Que tal lo laboral? - pregunté.

- Bien, terminé mi contrato en el laboratorio y de momento; de vacaciones. - respondió Lauren sentada en la silla frente a mi escritorio.

- He pensado mucho esto... y aunque puedo con todo, quiero dejar de hacerme cargo de todo y disfrutar un poquito más. - le dije mientras le regalaba una de mis mejores y más sinceras sonrisas.

- Pero... ¿te encuentras bien? ¿Todo bien? - preguntó con cara de preocupación.

- Si si, todo perfecto. Pero no quiero estar pendiente al 100% de la editorial, el trabajo de fotógrafa y el escribir... ¿sabes lo que te digo? - respondí encogiéndome de hombros.

Ella simplemente asintió con la cabeza.

- Entonces, estaba pensando... que... ¿te gustaría ser directora de la editorial? Yo seguiré siendo la dueña y tú estarás como en un sueño... rodeada de libros, manuscritos y posibles best sellers en el futuro. - mirándola  fijamente. - Y si no quieres o no puedes, no pasa nada, ¿eh? No te estoy obligando a nada. Pero tú eres la mejor opción y la más indicada para este puesto.

Sus ojos se achinaron y comenzaron a llenarse de lágrimas.

- ¿Estás bien? No hace falta que aceptes ¿eh?. De verdad, no te preocupes. - comenté algo preocupada.

Ella, sin decir absolutamente nada; se levantó y vino a mi lado, me abrazó fuerte y escondió su rostro contra mi hombro.

La abracé de vuelta y unos segundo después me separé de ella.

- Entonces... ¿esto es un si? - pregunté levantando su rostro.

- Si. - atinó a decir bajito, casi en susurros.

- De acuerdo, pues antes que nada... - le extendí la carpeta de documentos y una pluma. - Firma esto y después si quieres, vamos a celebrarlo.

Cogió la pluma y firmó los documentos y yo le hice señas a Oliver para que viniera a mi despacho.

- ¿Si Señorita Sam? - preguntó entrando por la puerta.

Suspiré hondo y me di suavemente con la palma de la mano en la frente.

- ¿Cuántas veces te lo tengo que recordad? Llámame Sam, sin el señorita. Da igual quién esté delante. - dije entregándole la carpeta de documentos firmados por Lau.

- Entendido, perdón. - dijo él algo sonrojado.

- Ya te presenté antes a Lauren. - dije señalándola de nuevo. - Yo me voy a tomar un tiempo fuera de la editorial; así que Lauren será la nueva directora y yo seguiré siendo la dueña... y tú, amigo mío... debes firmar esto también, porque serás su mano derecha, ¿de acuerdo? - dije sonriendo.

Él se sorprendió bastante.

Lo miré y me reí.

- Si, eso quiere decir que tendréis que elegir a alguien para tu puesto actual. Y tu nuevo puesto, aparte de mayores responsabilidades; también tendrá un aumento de sueldo. - rematé extendiéndole la mano para estrechársela.

Oliver hizo caso omiso de mi mano y se abalanzó para abrazarme.

- Gracias, gracias, gracias. - no paraba de agradecer mientras me abrazaba.

- De nada. Te lo has ganado a pulso. - contesté dándole unas palmaditas en la espalda.

Nos separamos, me sonrió con lágrimas en los ojos y se fue a su mesa.

Lauren y yo nos miramos y sonreímos, volvió a abrazarme y luego salimos del despacho.

Al llegar casi a la salida, me giré y le hablé a Oliver.

- Tómatelo con calma, ¿si? Nosotras nos vamos ahora, pero Lauren se estará pasando por aquí conmigo para que tú y yo le enseñemos todo esto. ¿Entendido? - dije poniendo mi mano sobre su hombro.

- Genial, por mi perfecto Sam. Un placer Lauren. - contestó Oliver, sonriéndonos a las dos.

Salimos de la editorial y antes de arrancar la moto decidimos dónde íbamos a ir.

- Queda poco para la hora de comer, ¿se te antoja algún lugar en especial? - pregunté poniendo las llaves en el contacto.

- Ninguno en especial, el que tú elijas está bien. - respondió poniéndose el casco.

Hacía un buen día, buena temperatura y no había indicios de que fuera a llover, así que nos montamos en la moto y puse rumbo a un restaurante frente a la playa.

Tardaríamos unos 40 minutos en llegar, pero se que a Lau le gustaría observar el paisaje de camini allí.

Ella se abrazó a mi de nuevo y arrancamos hacia el restaurante.

Yo disfruté de la conducción y en el camino saludé a algunos colegas moteros y Lau disfrutó de las vistas y del paseo.

Al llegar, aparcamos a escasos metros de la entrada.

El restaurante tenía bastante gente, pero el dueño era amigo mío, así que nos podría hacer un hueco rápidamente.

- Está hasta arriba, tendremos que esperar. - dijo Lauren quitándose el casco.

- No te preocupes, malo será que no encontremos una mesa libre. - respondí.

Al entrar, busqué a mi amigo y lo encontré en la barra, al final de todo.

- Cuanto tiempo Sam. ¿Y tú por aquí? - preguntó después de darme un abrazo y de analizar a Lau de arriba a abajo.

- Bien, decidí traer a una amiga a probar tu deliciosa comida, pero veo que estás hasta arriba. - comenté mirando a i alrededor.

- No me puedo quejar, la verdad. Pues no te arrepentirás de haber venido. Dame 5 minutos y os preparo una mesa, ¿okey? - dijo sonriendo y se alejó enseguida.

Lau me miró algo confundida.

- No te preocupes, es el dueño. Un viejo amigo, en seguida nos tendrá una mesa. - guiñándole un ojo.

Ella me sonrió y volteó a mirar a su alrededor.

- Sam, amiga de Sam... por aquí. - dijo mi amigo llevándonos hasta una terraza.

- Por cierto, Lauren éste es Juan Carlos, pero prefiere que le llamen J.C. - dije señalando a mi amigo. -   J.C. ella es Lauren, comprometida y como mi hermana. - terminé diciendo mientras lo miraba con los ojos entrecerrados en forma de sospecha.

- Un placer J.C. - comentó Lau estrechando su mano.

- El placer es mío Lauren. - J.C. me miró y sonrió. - No te preocupes, ahora estoy pillado; sólo tengo ojos pata una mujer. Un día quedamos y te la presento. Quiero que me des el visto bueno. - riéndose de nuevo.

Hice lo mismo y le guiñé un ojo.

- Por cierto, ¿eres alérgica a algo Lauren? - preguntó J.C.

- No, a nada.

- Tráenos un remix, tiene que probar de todo. - le dije a mi amigo.

- Eso está hecho, marchando un remix para mis amigas. - dijo antes de irse hacia la cocina.

Cuando volvió, trajo una botella de vino y un par de refrescos.

- Como no se lo que bebéis, aquí os traje para elegir. Tú será mejor que sólo refresco. - dijo señalándome con el dedo. - He visto a tu "bebé" ahí fuera aparcado.

- Evidentemente nada de alcohol. - respondí  cogiendo uno de los refrescos.

J.C. se alejó disculpándose  y nosotras  charlamos hasta que llegó la comida.

- Y cuéntame, ¿Que tal todo por aquí? - preguntó Lauren acomodándose en la silla.

- Bien, sin novedades al frente. - comenté dándole un sorbo al refresco.

En ese mismo momento, sonó mi teléfono.

Vi en la pantalla que era "Nirvana" y lo volví a dejar sobre la mesa.

- Contesta, no me gusta que hagas eso. - comentó Lau.

Viré los ojos y cogí mi móvil para contestar.


NIRVANA:

    ¿Que tal desaparecida?

    ¿Cómo te ha ido el día?

    Espero que bien, yo justo voy al descanso para comer. Buen provecho, bye.


YO:

    Lo mismo te podría decir yo a ti. xD

    Bien, voy comer con una amiga. Buen provecho para ti también y gracias. ¿Hablamos luego? Bye.


NIRVANA:

    Claro, por supuesto. Gracias. =)

    Hablamos luego, bye. Cuídate.


Bloqueé el móvil y lo dejé encima de la mesa.

Lauren me miraba con una ceja levantada, muy curiosa. 

- ¿Que? ¿Que tengo? - dije mirándola fijamente y tocándome la cara.

- Nada nada. Tenías una sonrisa que hacía tiempo no te veía. ¿Algo que contarme? - dijo levantando las dos cejas a la vez.













 

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