Ducha rápida en los vestuarios, nos cambiamos y nos fuimos del gimnasio.
- ¿Te apetece ir a cenar algo por ahí? - preguntó Carol mientras arrancaba el coche.
- Vale, por mi bien. ¿Que te apetece cenar? - le devolví la pregunta para que terminara eligiendo ella.
- No, no me la vas a colar de nuevo. Hoy eliges tú. - sonriendo mientras salíamos del aparcamiento del gimnasio.
- ¿Estás mejor del estómago? - pregunté mirándola.
- Si, estos días no me esta dando problemas. - contestó asintiendo con la cabeza.
- Vale, ¿te parece bien ir a cenar a un Tailandés? - dije mientras le daba al play a la lista de reproducción.
- Vale, esta bien cambiar de vez en cuando. - respondió cambiando el rumbo y conduciendo hacia el otro lado de la ciudad, donde había un restaurante Tailandés.
- Vamos allá, tengo mucho antojo de comida Tailandesa.
- Ahora mismo, creo que la Tailandesa nunca la he probado, pero tiene buena pinta. - comentó Carol achinando los ojos y sonriendo.
- Te encantará, quizás no tanto como los nachos... pero puede que quede en 2º o 3º lugar en tus comidas favoritas. - dije sonriéndole.
Asintió con la cabeza y continuó conduciendo.
Aproximadamente 20 minutos después, ya estábamos sentándonos en una mesa en el restaurante.
Tardamos un poco en pedir porque Carol no sabía que pedir, así que decidimos pedir unos cuantos platos diferentes para probar de todo un poco.
La cena transcurrió tranquila mientras charlábamos de diferentes temas, entre ellos: las futuras vacaciones de Carol, que las tenía más que merecidas.
- Entonces... ¿estas bien? - preguntó Carol de la nada absoluta.
Me sorprendí un poco, la miré algo asustada y tragué antes de responder.
- Si, me molesta un poco la rodilla, pero del resto bien. ¿Y tú? - respondí un tanto nerviosa e intrigada.
- Es referente al tema de antes... pero si me dices que estas bien y que no pasa nada, no hablaré sobre el tema. ¿Te parece? - contestó mientras daba por terminado su postre "Mango Sticky Rice"; que venía siendo: arroz con leche de coco y mango.
Yo, por el contrario... aunque amo el arroz, no soporto el coco; así que me decanté por algo normal y sin coco: rollos de helado de fresa y vainilla.
- Me parece. Estoy bien, todo está bien. No le des más vueltas o si no, mi cabeza empezará a darle vueltas; y no quiero eso. - contesté apartando el plato de postre vacío hacia un lado.
Carol asintió y enseguida cambió de tema.
- Oye, la cena estaba riquísima. ¿Hace mucho que te gusta la comida Tailandesa?
- La probé hace unos cuantos años y aunque no soporto el coco, y la mayoría la hacen con leche de coco o trozos de coco... hay algunos platos que no llevan y me encantaron; como el "Pad Thai", que son tallarines de arroz, salteados con pollo, gambas y con diferentes salsas y después está mi favorito - cogí aire mientras sonreía. - Se llama "Som Tum" y viene siendo una ensalada picante de papaya verde. - rematé dando pequeñas palmadas con las manos.
- Si que estas puesta en el tema. - comentó riéndose.
- Me gusta, eso es todo. Además, nunca está de más saber algo nuevo; ¿no? - respondí mientras alzaba los hombros.
- Bueno, ¿hoy me dejarás pagar a mí o te me vas a adelantar? - preguntó CArol cogiendo su teléfono móvil.
- Todo tuyo, una elige y la otra paga. - respondí riendo.
- Así me gusta, que lo vayas entendiendo. - regalándome una sonrisa.
Una vez que Carol se quedó tranquila después de pagar, nos fuimos del restaurante y pusimos rumbo a mi casa.
Al llegar, paró frente a la puerta.
- Oye, mañana por la tarde tengo libre. ¿Quieres ir a mirar coches? - preguntó activando los 4 intermitentes.
- Por mi perfecto. En la mañana me reuniré con Lau y después quedo libre el resto del día. - respondí desabrochándome el cinturón de seguridad.
- Genial, pues vamos hablando y si eso ya comemos algo por ahí. - dijo sonriéndome - Si Lau no tiene que hacer, se puede venir también.
Asentí con la cabeza, le di un beso y salí del coche. Mientras ya entraba por la puerta, ella arrancaba en dirección a su casa.
Mi móvil sonó, pero preferí esperar y contestar desde dentro de casa.
Una vez en el salón de casa, saqué el móvil del bolsillo y revisé los mensajes.
La verdad, no me sorprendió quién me hablaba; pero no sé por qué... me alegraba bastante.
NIRVANA:
Hola desaparecida. ¿Cómo te ha ido el día? Yo por hoy he decidido que no más estudiar, sino me va a explotar la cabeza.
YO:
Haces bien. No debes machacarte tanto. A tu ritmo. Despacio y con buena letra. 😊
Mi día bien, acabo de llegar del gym y de ir a cenar con una amiga. ¿Y tú?
NIRVANA:
¿Te interrumpo algo? Si quieres hablamos en otro momento.
YO:
¿Interrumpirme? Para nada. Mi amiga me dejó en mi casa y se fue. Por mi está bien hablar ahora.
NIRVANA:
Ah vale. Pensé que estaba interrumpiendo alfo y no quería molestar.
YO:
Para nada, no te preocupes. Y si en algún momento no pudiera charlar, te lo diría claramente.
NIRVANA:
Vale, entendido. Gracias.
Yo me disponía a cenar algo, pero no sé el que. 😊
YO:
Nosotras fuimos a un Tailandés. Hazte algo ligero, como una ensalada. A mi me salen esplendidas.
NIRVANA:
¡¡WOW!! Pues es una buena idea. ¿Se te da bien la cocina o sólo las ensaladas? xD
YO:
De todo un poco, menos los postres. Soy negada con ellos.
NIRVANA:
Pues mira, a mi no se me dan nada mal los postres.
YO:
Un día tengo que catar un postre hecho por ti.
NIRVANA:
Trato, pero sólo si yo puedo probar lo rico que cocinas.
YO:
Hay trato enana. Ve a cenar, hablaremos más tarde, bye.
NIRVANA:
Okey, hasta después.
Dejé el móvil encima de la mesa de la sala y fui a por algo de beber a la cocina.
Abrí la nevera y me di cuenta de que no había ido al súper aún, así que me serví un vaso de zumo de melocotón y me fuí a sentar al sofá.
Me sentía algo intranquila y no sabía aún muy bien el por qué.
Tomé mi móvil y comencé a ver videos de TIKTOK y YouTube.
Unos 40 minutos después aproximadamente, mi móvil sonó de nuevo.
NIRVANA:
Lista, ya he cenado. ¿Estas dormida?
YO:
Para nada, tomando un zumo mientras mientras navego por TIKTOK.
NIRVANA:
Vaya, interesante. Yo me acabo de tirar en cama, ha sido un día duro y largo.
¿Me lo dices o me lo cuentas? Pensé para mis adentros. Me dejé caer en el respaldo del sofá y suspiré hondo.
Volví a mira el móvil y le contesté.
YO:
Paciencia enana, todo pasa. Cuando te quieras dar cuenta, estarás celebrando que has aprobado las oposiciones y me estarás cocinando un rico postre.
NIRVANA:
¡¡Ojalá!! Que ganas de verdad.
Sonreí mirando la pantalla del móvil.
¿Que narices me pasa? Me di una palmada en la frente y le contesté.
YO:
¿Ganas de que? ¿De cocinar un postre para mi? xD
NIRVANA:
Si, de eso también.
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral y me sentía rara.
YO:
Cuando lleguen los exámenes, estarás más que preparada y aprobarás.
NIRVANA:
Que positiva, Dios. ¿Siempre eres así?
YO:
Soy realista. Fui mucho más positiva, ahora sólo soy realista. Pero, si tanto te estás esforzando; es porque realmente quieres eso. Y quién la sigue la consigue.
NIRVANA:
Vaya, nunca lo había pensado así.
Bueno, intentaré descansar un poco, si no eres capaz de dormir, ya sabes; háblame.
YO:
Lo mismo te digo, no lo dudes.
Bona nit enana, descansa.
NIRVANA:
Igualmente. Dulces sueños, bye.
Dejé caer el móvil en el sofá y me recosté en él.
Me terminé el vaso de zumo y cerré los ojos lentamente, mientras cogía aire profundamente.
Suspiré un par de veces, empezaba a notar el cansancio.
Apagué todo, cogí mi móvil y me fui a mi habitación.
Me metí en la cama y me tapé hasta las orejas. No tenía frío, pero estaba muy a gusto.
No recuerdo bien cuando me quedé dormida, sólo recuerdo que volví a tener ese mismo sueño que ya había tenido con "ella".
Cuando me quise dar cuenta, mi teléfono estaba sonando.
Era la alarma y marcaba las 9:30 de la mañana.
Me levanté y me apresuré para ducharme y cambiarme, antes de ir a la editorial y reunirme con Lau.
No tardé ni 15 minutos en la ducha y cuando salí y me estaba cambiando, sonó mi móvil; era Lau.
<< Llamada telefónica con Lauren >>
- Hola bombón, ¿te pillo ocupada? - preguntó.
- No, me estoy cambiando para llamarte. - contesté mientras me ponía unos vaqueros y unas deportivas.
- Ah, perfecto. ¿Te apetece desayunar juntas?
- Por mi perfecto. - hice una pequeña pausa. - Oye, ¿hoy vas de vestido o pantalón? - terminé riéndome.
Se escuchó un breve silencio al otro lado del teléfono.
- ¿Sigues ahí? - pregunté intrigada mientras me colocaba una camiseta de tiras y una blusa por encima.
- Si si, sigo aquí. Ahora mismo de pantalón, ¿por qué? - preguntó algo confundida.
- Pues te recojo en tu casa, ¿vale? - contesté poniéndome una cazadora por encima.
- Vale, como te vaya bien a ti bombón. - respondió.
- Dame 20 minutos y estaré ahí. - contesté cogiendo las llaves de mi "bebé" y caminando hacia el garaje.
- ¿20 minutos? El tráfico es un caos, ven despacio, ¿vale?
- No te preocupes. Nos vemos en breves, te quiero.
- Y yo, bye.
Colgué la llamada y me monté en la moto, me colgué el casco de repuesto del brazo y salí hacia casa de Lauren.
El viento en la mañana se sentía muy bien, aproveché y aceleré lo que pude y más, e incluso llegué 2 minutos antes de lo previsto.
Paré la moto justo en la puerta de la casa de Lauren, apagué la moto y me bajé de ella.
Aún seguía con el casco puesto, abrí la visera de cristal negro y llamé al timbre.
Al minuto, Lau estaba saliendo por la puerta.
Se quedó unos segundos mirándome y levantando una ceja en señal de intriga.
En ese justo momento, desabroché mi casco y me lo quité.
- ¿Te sorprende? - pregunté mirándola fijamente y sonriendo.
Esta vez me miro con mucho asombro.
- ¡Vaya! No me lo esperaba. - contestó acercándose a mi. -Dame un abrazo.
Volví a sonreír y me lancé a abrazarla.
- Te he echado de menos. - comentó Lau acariciando mi cabeza.
- Y yo a ti. - respondí alzándola en el aire mientras no paraba de abrazarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario