martes, 28 de febrero de 2023

Capítulo III

     En el coche de camino al centro comercial, subí un poco el volumen de la radio.

- Tienes una puntería. - dijo Carol riendo.

- Somos un equipazo. Tú conduces y yo elijo la música. - dije guiñándole un ojo.

- Toda la razón, tienes toda la razón. - subió un poco más el volumen y comenzó a cantar.

Sonaba una canción titulada "ANTAGONISTA" y no me lo pensé, canté a dúo con Carol.

Minutos después, estábamos estacionando el coche en el parking del centro comercial.

- ¿Que prefieres? ¿Vamos primero a por algo para mi sobrina? - le pregunté posando mi brazo por encima de sus hombros y esperando una respuesta.

- Me parece correcto, maravilloso. Luego miramos algo para ti y si hay algo que me llame la atención para mi, pues lo cogeré. - respondió sonriéndome y comenzando a andar.

Después de casi 1 hora, decidimos comprarle varias cosas a mi sobrina de 4 patas, se lo había ganado.

- Hey,  ya que estamos aquí; podíamos comer por aquí y luego ir de compras para nosotras.

Asentí con la cabeza y le dije que escogiera.

- ¿Por que siempre elijo yo? - preguntó haciéndome pucheros.

- No siempre. Bueno, vale... elegiré yo. - dije sonriendo. - ¿Sabes lo que vamos a comer hoy?

Ella me miró algo confusa y desconcertada.

- ¿El que?

- Adivina. - respondí.

- Mmmm... - dijo con cara pensativa. - ¿Nachos?

- ¡Correcto! - dije riendo. - Gracias por elegir por mí.

- Serás... siempre caigo. - riéndose y caminando a mi lado.

Seguí riéndome hasta que llegamos a un restaurante mexicano.

Una vez allí, nos sentamos, ordenamos la comida y esperamos a que nos la sirvieran.

- ¿Te ha vuelto a hablar? - preguntó Carol mientras miraba su móvil.

- ¿Quién? ¡Oh! Nirvana me habló, pero ni lo abrí. - dije rascándome la cabeza.

- ¿Y por que no? Contéstale ahora anda. - dijo Carol. Aunque también podías hablarle a la camarera. - echándome la lengua. - ¿o tienes miedo de que se te junte el ganado?

Abrí mis ojos como platos.

- No hables así, son personas. - dije mirándola con una ceja levantada.

- Pero tú las tratas así, no me mires de esa manera. - respondió.

- Yo no las trato así. - riéndome. - Pero alguien muy sabia, m e enseñó que lo que haga mi mano derecha; no tiene porqué saberlo mi mano izquierda. ¿Entiendes?

- Claro, claro.  Como que ese consejo te lo di yo, boba.

Las dos nos reímos y al poco llegó la comida.

- Antes de nada, voy a contestarle a Nirvana, ¿si? Así ya me lo quito de encima. - comenté con mi móvil en las manos.

- Me parece maravilloso, dale. - contestó Carol sacándole fotos a la comida.


NIRVANA:

    Espero que no te haya molestado el mensaje. Me apetecía hablarte, pero tampoco tenía mucho tiempo ni quería parecer pesada. ¿No estás acostumbrada a que te den los buenos días? xD

YO:

    Hey, disculpa por no contestarte antes, estaba algo liada. Háblame cuando quieras, no hay problema ninguno. No eres pesada. Si y no. Pero no de personas que acabo de "conocer".


Le sonreí al móvil, le di a enviar y posé el móvil en la mesa y me dispuse a comer.

<< Sonido del teléfono >>

- Que rápido te ha contestado, ¿no?  - comentó Carol mientras me abría la lata de refresco.

- Pues si, que rápida. Le contestaré después de comer.

- Hazlo ahora, se que no te gusta estar disculpándote ni diciendo por que no has podido contestar. Dile que vas a comer y que habláis después. - remató Carol mientras se servía fajitas y nachos.

- Está bien, está bien. - comenté a la vez que respondía al mensaje de Nirvana.


NIRVANA:

    Disculpa si te molestó, como me acabas de conocer... Me voy a tomar un algo para comer, aunque no tengo mucha hambre. Si te molestó. lo siento. Vamos hablando, ¿te parece?

YO:

    No me molestó, por eso mismo. Te acabo de conocer, pero es raro; no malo.

Que tengas buen provecho, yo voy comer con una amiga. Debes alimentarte, que estudiar y trabajar agota bastante.

Si, vamos hablando. Si tardo es porque ando algo liada, pero luego te contesto. Un abrazo.


Bloqueé el móvil, serví mi comida en el plato y comencé a comer.

Una vez que habíamos terminado de comer, decidimos ir a por un postre.

- A mi me apetece un helado. - dijo Carol.

- A mi, un café con leche con hielo. - comenté sonriendo.

- No cambias. - comentó tapándose la cara con una mano.

- Vamos por el postre y luego de compras.

- Si, pero primero voy a dejar estas bolsas al coche. - comentó Carol.

- Deja, ya voy yo. Pídeme algo rico anda, no tiene por que ser café. - contesté quitándole las bolsas de las manos y encaminándome al parking.

Al llegar al coche, hice espacio en el maletero y dejé ahí las bolsas.

Cerré el portón del maletero y cerré el coche con el mando, mientras me dirigía a las escaleras mecánicas que me llevaban a la planta donde había dejado a Carol pidiendo los postres.

En ese momento, noté como si me clavaran algo en la nuca y un olor muy muy conocido pero que creía ya olvidado vino a mi.

Miré detrás de mi y pude verla, a escasos 3 metros de distancia.

Me apreté el puente de la nariz y cerré los ojos fuerte.

Volví mi vista al frente y comencé a caminar.

Al llegar al final de la escalera, pude ver a Carol con su helado en una mano y en la otra un café para mi.

Por un segundo me miró algo preocupada y luego miró detrás de mi y la vio a ella.

- Vamos, ¿estas bien? - preguntó pasando su brazo por mi cintura.

- Si, solo que me duele un poco la cabeza y la vista o es la mejor. - contesté pasando mi brazo libre por encima de sus hombros.

A los pocos metros, Carla y yo volvimos a caminar la una al lado de la otra; de forma normal y en ese momento alguien saludó.

Alcé la vista y vi a dos amigas en común con "ella", las saludé, me sonrieron y siguieron su camino.

Seguramente habrían quedado con "ella".

- Vamos a por ropa y así. - comenté mientras terminaba de beber mi café.

- Vamos entonces. - respondió Carol.

Nos fuimos de compras toda la tarde, ni siquiera fuimos al gimnasio como hacíamos todos los días, al menos de lunes a viernes; pasamos toda la tarde de compras.

De tanto que compramos, las bolsas las tuvimos que guardar en los asientos traseros; porque en el maletero ya no entraba nada más.

Al montarnos en el coche, pusimos rumbo a mi casa para dejar mis cosas y luego ir con Carol a ayudarle a montar un mueble que había comprado; que al final lo terminaría montando yo.

Una vez en casa de Carol, ella colocó las cosas y comenzó a recoger todo.

Yo, por el contrario; me centré en montar el mueble.

Me senté en el suelo mientras observaba el libro de instrucciones de montaje, a la vez que Carol estaba sentada en el sofá con mi sobrina de 4 patas.

Aproximadamente, unos 45 minutos después de haber empezado, ya había terminado y ya estaba colocándolo donde Carol me indicaba.

- Oye, ¿quieres ir a cenar por ahí o pedimos algo y cenamos aquí en casa? - preguntó mientras se volvía a sentar en el sofá.

- Hoy no tengo planes, así que... como prefieras. Mejor aquí en casa, así también cena Kenya, ¿te parece? - respondí.

Carol sonrió y asintió con la cabeza y Kenya vino corriendo y saltó en el sofá al lado de Carol.

Pedimos algo de cenar y nos quedamos las 3 en el sofá viendo una película.

Se había echo tarde y no quería hacer que Carol se levantara y me llevara. Además, me apetecía quedarme con ellas, estar en familia.

Decidimos que me quedaría a dormir y así fue.

Carol se había quedado completamente dormida en el sofá, así que la levanté y en brazos la llevé hasta su cama.

Una vez que la dejé en su cama, la tapé y Kenya no tardó ni un minuto en tumbarse a su lado.

Apagué la luz del dormitorio y me fuí al salón.

Me senté en el sofá, me tapé con una manta y ahí me dejé llevar hasta que pocos minutos después, el sueño me alcanzó.










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