Abrí los ojos y el sol ya había salido, me incorporé enseguida para coger mi teléfono y ver la hora.
Las 8:40 de la mañana, aún era temprano.
Había quedado con Carol a las 10:30 en que me recogiera en casa, así que me daba tiempo a dormir un poco más. O al menos, a hacer un poco el vago en cama.
Me aseguré de tener la alarma a las 09:45, así que me volví a tumbar y me tapé de nuevo.
Volví a coger el móvil y me fijé en que tenía notificaciones de la app de citas.
Abrí la app y leí un mensaje de Nirvana.
NIRVANA:
Hola, buenos días. Espero que hayas podido descansar.
Yo me levanté para irme a trabajar. Espero que tengas un buen día, disculpa si te desperté.
El mensaje era de hacía 30 minutos, más o menos.
YO:
Hola, buenos días.
Si algo he podido descansar, gracias.
No me despertaste, tranquila.
Te deseo buen día a ti también, muy amable por el mensaje de buenos días.
Bloquee el móvil y después de dejarlo en la mesilla de noche, me tapé la cara con el nórdico.
Me dejé estar en la cama un rato más.
Sentía algo extraño, yo misma me sentía algo extraña pero no en el mal sentido.
Se me hacía raro el recibir ese tipo de mensajes, al menos desde hacía más de un año que no recibía mensajes así; obviamente, salvo los de Carol y el resto de mis amig@s.
A mí me parecieron pocos minutos, pero cuando me di cuenta; enseguida estaba sonando la alarma. Eso quería decir que ya eran las 09:45. Tenía media hora para prepararme y vestirme para que Carol me recogiera en la puerta de casa.
Así que, sin pensármelo dos veces, me levanté de un salto y me fui a mi armario; escogiendo el outfit para ir con Carol.
Ya eran las 10:15 y aún no me había vestido.
Me decanté por unos jeans, una camiseta y una camisa oscuras, unas jordan negras y rojas y una gorra del revés.
Me vestí lo más rápido posible, cogí mi móvil, las llaves de casa y me fui directa a la puerta.
Justo en ese momento sonó mi móvil.
Esa debía de ser Carol.
Desbloquee el móvil y en efecto; era ella.
CAROL:
2 minutos en tu puerta.
Cerré el chat y vi que Nirvana había contestado.
Lo dejé para más tarde, guarda el móvil en el bolsillo y salí por la puerta de mi casa. Un minuto después, estaba montándome en el coche de Carol.
- Buenos días mi niña. - Carol dándome un beso muy sonoro en la mejilla.
- Buenos días enana. - respondí devolviéndole el beso, igual de sonoro.
- ¿A dónde vamos? - preguntó arrancando el coche.
- Tengo hambre, me da igual dónde. Tú eliges. - le respondí mientras me abrochaba el cinturón.
- Vale, vamos por unos panqueques, tengo antojo. - respondió sonriendo.
- Lo que tú quieras enana. - le devolví la sonrisa.
Nos pusimos en camino y después de aproximadamente unos 20 minutos, llegamos a una cafetería a la que yo nunca había ido; pero Carol si, y ahí hacían los mejores panqueques donde ella los había probado.
Aparcamos y salimos del coche, caminamos unos 3 minutos y entramos en la cafetería.
Entramos y nos sentamos en una de las mesas más alejadas de la puerta y escaneamos el código QR para acceder a la carta de desayunos.
Minutos después, Carol llamó a la camarera para que nos tomara nota.
- Buenos días, ¿ya saben que van a tomar? - preguntó la camarera.
- Si, yo unos panqueques, un cola cao con leche sin lactosa y un zumo de naranja. - comentó Carol mirándome.
- ¿Y tú? - me preguntó la camarera.
- Yo... un croissant a la plancha de jamón y queso y un café con leche con hielo, por favor. - contesté mirándola a los ojos.
- Enseguida se lo traigo. - comentó mientras giraba sobre si misma y se alejaba hacia la barra.
- Hay cosas que no cambian. - dijo Carol mirándome.
- ¿El que? - la miré sorprendida.
- ¿En serio? ¿Café con leche, con hielo? Eres increíble, no cambias. - sonriendo.
- Por eso me quieres, por ser increíble. - respondí guiñándole un ojo.
Charlamos durante unos 10 minutos, que fue lo que tardó en llegar la camarera con nuestra comanda.
- Bueno, ¿cómo vas con la app de citas? - preguntó mientras mezclaba el cola cao.
- Bien, no tengo queja. Ayer en la noche me habló una chica, estudiante de oposiciones. Pero su nombre real no lo sé. - dije mientras comenzaba a trocear el croissant.
- ¿Que nombre se puso? - preguntó degustando sus panqueques.
- Nirvana, se hace llamar Nirvana. Y no tiene ninguna foto suya. Sólo de paisajes y puestas de sol. - comenté antes de comenzar a desayunar.
- ¿Y que tal con ella? - preguntó Carol.
- Normal. Busca charlar y lo que surja. - dije algo confusa.
- ¿Y por que esa cara? - frunciendo el ceño.
- Me ha preguntado si podíamos seguir hablando, porque se iba a dormir.
- ¿Y? - encogiéndose de hombros.
- Hoy en la mañana, me ha enviado un mensaje de buenos días y que esperaba que tuviera un buen día y sentía si me despertaba. - respondí a la vez que juntaba mi café con el hielo.
Carol me miró y sonrió.
- ¿Y eso te molesta? - preguntó.
- No, no me molesta; pero se siente raro. - encogiéndome de hombros.- Estas acostumbrada a tener sólo momentos de "aquí te pillo, aquí te mato" - dijo haciendo el gesto de comillas con sus manos. - No es malo, pero; date tiempo.
La miré con la ceja levantada y me enfoqué en terminar el desayuno.
Tiempo después, llamé a la camarera y le pedí la cuenta; mientras Carol había ido al servicio.
La camarera me sonrió y me quiñó un ojo y cuando me iba a dar el ticket, apareció Carol y me echó la bronca por pagar yo.
- Muy rápida tú, ¿no? - dijo con la ceja levantada y los brazos en la cintura en forma de jarra. - Gracias. - dijo cogiendo el ticket a la camarera y volviendo a su sitio frente a mi.
La camarera me guiñó el ojo y se alejó hacia la barra.
Miré fijamente a Carol y la vi con los ojos como platos, luego me guiñó un ojo y me devolvió el ticket.
- Es para ti. Guárdalo. - me dijo extendiéndome el recibo.
- ¿Para que? - pregunté con la ceja levantada. - No lo quiero, puedes tirarlo.
- ¿Estás segura? - dijo mirando el recibo de vuelta.
- ¿A que viene eso? - pregunté muy intrigada.
- Porque... la camarera, Emily; creo que le gustaría que la llamaras. - dijo entre risas.
La miré aún más confusa, cogí el recibo y vi que la camarera había escrito su nombre y número de teléfono.
Me eché a reír a carcajadas y me guardé el recibo en el bolsillo del pantalón.
- ¿Vamos de compras? Quería comprare algo a tu sobrina de 4 patas. Últimamente se está portando muy bien. - dijo Carol recogiendo su bolso y poniéndose en pie.
- Vamos, me gustaría ir a comprarme algo de ropa o así. - dije levantándome de la silla e indicándole a Carol que fuera ella delante mía.
Al pasar cerca de la barra, la camarera me miró y me volvió a guiñar el ojo. Le sonreí y me fui inmediatamente hacia el coche.
- Vamos allá. - dijo Carol arrancando el coche y dirigiéndose a la zona de tiendas.
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