martes, 24 de enero de 2023

Capítulo I

     Ha pasado un tiempo, bueno... 1 año, 9 meses y 20 días, para ser exactas.

He seguido con mi vida, haciendo como si ella no hubiera existido nunca, pero ese vacío de mi interior, no se va.

Relaciones acabadas porque yo no doy el paso siguiente, encuentros esporádicos, los cuales no entienden que son sólo eso; para pasar el rato y matar las ganas.

Al final, siempre volvía a mi casa sola. Pero, no triste ... sino, vacía.

Con una sensación de que me faltara una gran parte de mí, mi otra mitad.

Todas mis amigas decían que yo jamás iba a cambiar; que no conseguiría tener una relación estable algún día, porque me habían destrozado tanto que pensaban y creían que no lo conseguiría;  aunque ya me iba siendo hora de sentar la cabeza, según mis amigas.

Me dejé caer de espaldas en la cama y suspiré muy hondo, yo también comenzaba a cansarme de lo mismo de siempre.

Pero, yo no sería capaz de salir o emparejarme con cualquiera, no en esta época de mi vida después de todo lo vivido y sufrido.

Tenía y tengo demasiadas trincheras, alambre de espino y muchos muros de piedra rodeando mi corazón; mi pequeño, débil y casi inexistente corazón.

Cuanto menos sentía, menos sufría. Pero, poco a poco mi corazón se congelaba más y más. Y si sigo así, se que llegará el día en el que mi corazón no vuelva a latir por nadie, que nadie pueda alcanzarlo y yo jamás volveré a sentir como sentía en el pasado.

Tumbada en cama, cerré los ojos después de respirar hondo un par de veces; decidí que sería mejor que me pusiera a dormir. Sería difícil, pero lo intentaría.

Fueron pasando los minutos y las horas... y no era capaz de dormir.

Abrí los ojos en medio de la completa oscuridad de mi cuarto.

Pasaron varios minutos después de que mi visión se acostumbró a la oscuridad.

Decidí levantarme de la cama e ir a la cocina.

Aún era temprano, eran las 11:40 de la noche, normal que no conciliara el sueño.

No tenía apetito, así que decidí prepararme un té.

Nada más terminar de preparar el té, esperaba tomármelo y que eso me ayudara a poder conciliar el sueño.

Pero, no es tan fácil; ya que llevo un tiempo descansando bastante mal, la verdad.

Me sentí en el sofá, me tapé con una mantita y encendí la televisión.

Me puse a ver una película mientras me encontraba sentada, tapada con una mantita y tomándome el té.

Casi media hora después, ya había terminado el té y aún no tenía ningún atisbo de sueño.

Decidí apagar la televisión, dejé la taza en el fregadero y me dirigí a la habitación.

Una vez allí, me tumbé en cama y me tapé con el nórdico; ya que era una noche bastante fría.

Tomé mi teléfono móvil y eché un vistazo a las redes sociales hasta que me aburrí.

Por un momento, al entrar en whatsapp; me dieron ganas de entrar en su chat, en ese chat que tenía archivado desde hace tiempo... pero todos mis pensamientos volaron cuando la aplicación de citas que me había descargado, me acababa de notificar que tenía varios mensajes.

Cerré el whatsapp y entré directamente en la app de citas. 

No es que tuviera muchos ligues, pero unos cuantos chats si tenía.

Leí un par de mensajes nuevos de alguien llamada "Nirvana".

Me llamó la atención ese nombre, siempre me encantó y decidí entrar en su perfil.

Por lo que pude averiguar, ese perfil era nuevo y las fotos eran de paisajes; puestas de sol y así... pero ninguna de la persona dueña del perfil.

Por el contrario, yo si tenía un par de fotos mías, pero realmente no me importaba que no tuviera fotos.

Abrí el chat y leí los primero mensajes de "Nirvana".

Me lo pensé unos segundos y luego entré al chat.


>Nirvana:

    Hola, ¿Que tal? ¿Que buscas por aquí?


Veía como se encontraba "escribiendo", pero no enviaba nada más.


>Yo:

    Hola, bien gracias. ¿Y tú?

    No lo sé, la verdad. Charlar y lo que surja.


Al instante ya estaba contestándome.


>Nirvana:

    Charlar y ya veremos. Yo algo cansada, pero bien gracias.   

    ¿A que te dedicas?


>Yo:

    ¿Cansada? Son más de las 12:00 de la noche de un día de semana.

    ¿Acabas de salir de trabajar?


>Nirvana:

    No, estaba estudiando; pero es muy cansado, por no decir agotador; y  a eso súmale que no soy capaz de dormir.


>Yo:

    ¿Estudiar? ¿Que estudias? Yo también tengo algún que otro problema para conciliar el sueño.


>Nirvana:

    Oposiciones. Casualidad, las dos con insomnio, jejeje.

    Y tú, ¿a que te dedicas?


>Yo:

    Yo trabajo. Soy fotógrafa y escritora.

    Para mi, las casualidades no existen.


>Nirvana:

    ¿Y por que no existen las casualidades para ti?


>Yo:

    No lo sé, cada uno escribe su destino y todo pasa por algo.

    Cuéntame algo sobre ti.


>Nirvana:

    Ah, está bien eso.

    ¿Fotógrafa y escritora? ¿De que?


>Yo:

    Fotos de paisajes y escritora de relatos e historias LGBT.


>Nirvana:

    ¿Y hay algún sitio donde pueda leer alfo que hayas escrito tú? 

    Y las fotos, ¿las publicas?


>Yo:

    Te puedo pasar un link donde hay un par de libros y varios relatos en mi blog. 

    Si, las fotos las publico, aunque también hago encargos para algún reportaje o para alguna revista.


>Nirvana:

    ¡Vaya! Eres famosa entonces.

    De mí, poco que contar. Estudio oposiciones y trabajo a tiempo parcial en una tienda de ropa.


>Yo:

    No le doy importancia ser o no ser famosa.

    Simplemente soy yo y tengo la suerte de hacer lo que me gusta y cobrar por ello.


>Nirvana:

    Completamente de acuerdo contigo.

    Ya llevamos un rato chateando, pero debería de intentar descansar.

    Y tú deberías de intentar dormir, ¿no?


>Yo:

     Si, lo intentaré. :)

    Que descanses, un placer "Nirvana"


>Nirvana:

    Igualmente, gracias.

    ¿Podríamos seguir charlando en otro momento?


>Yo: 

    Claro, sin problema.

    Cuando quieras.


>Nirvana:

    :)    

    Bye, gracias.


Cerré la app y me fijé en la hora.

Era la 01:40 de la madrugada.

¿Había pasado tanto tiempo hablando con esta chica?

Vaya, me sorprendía un poco, pero estaba bien.

Dejé el móvil en la mesilla de noche y me recosté en la cama.

Cerré los ojos y me propuse dormir algo, ya que al día siguiente había quedado con Carol para ir a desayunar juntas.

Poco a poco, noté como estaba siendo acogida entre los brazos de Morfeo y ahí me dejé estar.

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