20 minutos después, estábamos aparcando frente a un restaurante Tailandés que era mi favorito.
- Vaya. - dijo algo asombrada. - No sabía de este lugar.
- Me gusta lo diferente. - contesté alzando los hombros.
Caminamos hasta la entrada, subimos un par de escaleras y ya entramos al local.
Decidimos que estaría bien cenar en la pequeña terraza del fondo del local.
- ¿Has venido muchas veces? - preguntó mientras tomaba asiento.
- Unas cuantas, y también reparten a domicilio. - contesté sentándome frente a ella.
Observamos la carta y después de preguntarme sobre varios platos, avisamos al camarero para que tomara nuestro pedido.
Me quedé mirando para ella, para que hablara y vi que sólo movía los hombros.
Me pasé la mano por la cara y le sonreí al camarero.
- Pad Go Ong (Arroz frito), Som Tam Thai (Ensalada de papaya), Mango Sticky Rice (Arroz con mango) y Pad Thai (Fideos de arroz con huevo, salsa de pescado, pasta de tamarindo, etc.) - cogí aire - Y de beber, a mi agua fría y para ella... - dije mirándola.
- Para mi también agua. - contestó instantáneamente.
- Mejor una botella grande de agua fría. - comenté mirando al camarero.
- Ok, en unos minutos se lo traigo.
- Gracias. - contesté el saludo wai*
(Saludo wai: saludo típico de Tailandia y la India, consiste en juntar las palmas de las manos e inclinar suavemente la cabeza.)
El camarero imitó el gesto que yo acababa de hacer y se fue hacia la cocina.
- ¿Y eso? - preguntó Dakota señalando mis manos, intentando hacer el mismo gesto.
-¿Esto? - dije replicando el gesto. - Se llama wai y es el saludo típico de Tailandia, Sirve para saludar, despedirse, dar las gracias, pedir perdón... depende de con que frase lo acompañes.
- ¡Wow! Si que sabes. - se expresó sonriendo y saludándome con las manos juntas.
Me reí y saqué los palillo que había en un sobrecito encima de cada plato.
- Si no sabes o no eres capaz, puedes comer con tenedor y cuchara.
Ella me miró más sorprendida aún y se quedó mirando el sobrecillo de sus palillos.
- Vayamos poco a poco, sino no cenaré nada. - comentó riéndose.
Cuando nos quisimos dar cuenta, ya nos estaban sirviendo los platillos.
Después de unos cuantos intentos fallidos y unos cuantos consejos por mi parte, Dakota consiguió comer mitad del Pad Thai con los palillo.
- ¿Ves? Es cuestión de práctica. No es tan difícil. - dije aplaudiendo.
- Pero necesitaré mucha práctica para manejarlos como tú.
- Mientras haya comida asiática, yo te enseño las veces que haga falta. - tomando un poco de Mango Sticky Rice.
- Oye... - dijo de repente dejando los palillos en el plato y mirando hacia otro lado. - ¿Luego te gustaría dar un paseo? - remató algo nerviosa.
Terminé de tragar y mientras me servía un poco de agua le contesté:
- Claro, ¿Por qué no? - dije alzando los hombros.
Terminamos de cenar y cuando nos levantamos a pagar, el camarero que nos había atendido fue muy cortes y nos abrió la puerta.
- Kop Khun Krab. - dijo el camarero inclinando un poco la cabeza y volviendo a hacer el gesto wai.
- Kop Khun Ka. - respondí imitando el gesto de las manos y la cabeza.
Salimos y de camino hacia el coche, Dakota se paró en seco y señalaba hacia el restaurante y hacia mi, simultáneamente.
- ¿Qué? ¿Se te olvidó algo? - pregunté alzando una ceja.
- ¿Que ha sido eso? ¿En que idioma hablabais? - preguntó.
- ¡Ah! ¿Te refieres a eso? - contesté sin darle importancia.
Afirmaba con la cabeza y me miraba fijamente esperando una respuesta.
- Él me dio las gracias y yo le dije gracias, sencillo. Nada del otro mundo - contesté caminando de nuevo hacia el coche.
Dakota dio una pequeña carrera y se colocó a mi lado para caminar a la par.
- No me dijiste que hablabas Tailandés. ¿Alguna sorpresa más? - preguntó muy sorprendida.
Me reí y le contesté.
- Que sepa decir algunas palabras en otro idioma que no sea al mío, no quiere decir que lo sepa hablar. - encogiéndome de hombros.
Ella no dijo absolutamente nada y unos pocos segundos después ya estábamos montándonos en el coche.
- ¿A dónde quieres ir a pasear? - pregunté poniéndome el cinto y arrancando el coche.
- Pues no lo sé, donde tú decidas. Eres tú quien conduce. - dijo cruzándose de brazos.
- Cerca de mi casa hay un parque... - pero fui interrumpida por ella.
- ¿La playa queda muy lejos? - preguntó mirando su móvil.
- La verdad es que no, estará a media hora en coche como mucho, y sin tráfico... en 20 minutos estaremos allí. - contesté poniendo rumbo a la playa.
- Gracias. - contestó ella.
Hice un gesto con la mano para darle a entender que no tenia importancia, encendí la radio y seguí conduciendo.
De camino, tarareamos algunas canciones y nos reímos de tonterías hasta llegar al aparcamiento de la playa.
Salimos del coche y Dakota fue directamente a la arena, mientras tanto yo cogía su sudadera del coche; porque sabía que le daría frío en algún momento.
- ¿Ven, ven! - dijo haciéndome señas desde la arena.
Asentí con la cabeza y bajé una pequeña cuesta de tierra.
Me quité las jordan que llevaba y los calcetines, y así podía sentir más la arena en mis pies.
Dakota se me quedó mirando e hizo lo mismo que yo, pero se agachó un momento para arremangarme el pantalón.
- ¿Y eso? - pregunté mirándola.
- Por si vamos por la orilla, para que no te mojes el pantalón.
Asentí y le sonreí.
Comenzamos a caminar y pocos minutos después, ya estábamos con los pies en el agua.
- Oye Sam... - dijo algo cohibida. - Me gustaría hablar contigo sobre algo.
- ¿Sobre qué? - pregunté mirando al frente.
- Sobre lo que pasó. - dijo agachando la cabeza.
- ¿Es necesario? - respondí.
- Yo necesito decirte un par de cosas. - me contestó.
- Bueno, si lo ves necesario para ti; adelante. - dije tajante.
Respiro profundamente y comenzó a hablar.
- Sé perfectamente que la cagué, que fui una completa gilipollas y realmente no sé en que pensaba. - dijo todo de carrerilla. - Sé que no es excusa, se que la que más sufrió fuiste tú y la imbécil fui yo. Pero... quiero pedirte disculpas, quiero disculparme de corazón y se perfectamente que no merezco nada de ti ni que aunque me perdones, eso quiera decir que vayamos a tener nada de manera sentimental... - volvió a coger aire. - Pero si tú me das una última oportunidad, yo prometo que haré lo que esté en mi mano para demostrarte que merezco tu amistad al menos. - remató con la cabeza baja.
- Tienes razón en todo lo que has dicho. Pero... las oportunidades se ganan, no se piden y se espera a que te las regalen. - contesté parándome en seco. - Haz lo que debas y tengas que hacer, pero yo no te voy a regalar ninguna oportunidad. Tendrás que ganártela.
- ¿Eso quiere decir que somos amigas? - preguntó con los ojos brillantes.
- No, eso quiere decir que somos expareja y conocidas. Cuando te ganes la oportunidad de ser mi amiga, entonces volveremos a hablar.
Ella sonrió tímidamente mientras le caía una lágrima solitaria por la mejilla.
- Pero si la cagas esta vez... perderás cualquier oportunidad incluso de saber de mi. ¿Entendido? - respondí secamente mientras le secaba la lágrima de su mejilla.
- Si, lo entiendo, estoy completamente de acuerdo y prometo que daré lo mejor de mi. - contestó mirándome directamente a los ojos.
- Deberías de saber algo más. - dije entregándole la sudadera e indicándole que se la pusiera. - No me valen de nada las promesas, para mi son palabras vacías y sin sentido; eso me lo enseñaste tú. - expliqué mientras reanudaba el paseo. - Yo me baso en hechos.
Ella dio tres pasos y se puso a mi altura para seguir caminando a mi lado.
Paseamos al menos casi 1 hora más y luego decidimos ir al coche y poner rumbo a nuestras casas.
Al llegar a la suya, se despidió de mi en el coche y luego desde el portal; volvió a despedirse agitando la mano.
Le hice un gesto con la cabeza seguido de una sonrisa, subí la ventanilla y me fui a mi casa.
Al llegar, aparqué en el garaje y al subir y entrar en el salón; le mandé un mensaje a Dakota.
YO:
Sé que me lo quieres preguntar, pero tienes miedo a parecer un poco pesada o agobiante.
Ya estoy en casa, todo bien.
Que descanses, bye.
Su respuesta no se hizo esperar.
DAKOTA:
¿Me lees el pensamiento?
Gracias por avisar.
Cualquier cosa, háblame a cualquier hora.
Descansa tu también, bye.
La dejé en leído y solté el teléfono en la mesita de la sala y me tiré en el sofá.
Puse la tele de fondo, me quité la camisa y las Jordan y me tapé con la mantita que estaba en el mismo sofá.
No era muy tarde, pero me encontraba realmente cansada y los ojos se me cerraban.
Sin más dudas, puse el móvil en "no molestar" y me dejé llevar por los brazos de Morfeo.
Cuando me desperté, observé que el día no acompañaba; pero esos días me encantaban.
Completamente nublado, el cielo oscuro y con una pinta de que iba a caer una de agua bastante importante.
Me levanté y me fui directa a la ducha, la noche anterior no me había sacado ni la salitre de los pies.
Me tomé mi tiempo en la ducha, dejando que el agua tibia recorriendo todo mi cuerpo.
Al salir, me comencé a notar un poco mareada; pero no le di mucha importancia y poco tiempo después comenzó a dolerme la cabeza a reventar.
Me vestí con un chándal, tomé la medicación para las migrañas, quité el modo "no molestar" del móvil y me llegaron varias notificaciones de mensajes.
Varios de Lauren y otros tantos de Dakota.
Prioridades.
Obviamente abrí primero los de Lauren.
LAUREN:
Bombón, te iba a decir de quedar; pero Derek me ha preparado una escapada romántica.
Te aviso de que todo en la editorial está al día y Oliver se encargará de todo.
LAUREN:
Y tú, cualquier cosa que necesites me avisas.
Si tengo que volver, si es por ti; Derek lo entiende.
YO:
Buenos días bombón, no te preocupes por nada.
Llamaré a Oliver y le diré que se tome el día libre. Se lo ha ganado.
YO:
No te preocupes por mi, disfrutar y ya quedamos cuando volváis.
Voy a estar de chill viendo pelis.
Un beso para ti y otro para Derek.
LAUREN:
Te quiero bombón. <3
YO:
Yo también enana. :)
Llamé a la editorial y obviamente me cogió el teléfono Oliver.
[ Llamada telefónica ]
- Buenos días, editorial Samsara; le atiende Oliver. ¿En que puedo ayudarle? - contestó muy educadamente.
- Hey Oliver, soy Sam. - contesté sonriendo.
- Buen día, ¿Qué necesitas? - preguntó muy amablemente.
- Me comentó Lauren que no estará durante 2 días y que tú estarás a cargo.
- Si, es correcto.
- ¿Tienes todo al día? - pregunté acercándome a la encimera y poniendo una cápsula de café en la cafetera.
- Si, está todo al día. - contestó muy tranquilo.
- Pues, tómate unos días libres. - comenté accionando la cafetera. - Cuando Lauren regrese, regresarás a la editorial.
- ¿Es en serio? - preguntó emocionado.
- Si, claro. Disfruta tú también y descansa. Hablamos Oliver.
- Si, muchas gracias. De todas formas desviaré las llamadas a mi móvil. Descansa tú también, chao. - contestó antes de colgar.
Terminé de prepararme el café, (si ya lo sé, migrañas y dosis de cafeína no es buena combinación; pero si no tomo mi café no soy persona, incluso puedo llegar a morder.)
Me lo tomé, saboreándolo hasta la última gota y luego metí la taza en el lavavajillas y me puse a contestarle a Dakota.
YO:
Buenos días. Tenía el móvil en "no molestar", no me di cuenta de los mensajes.
Como pro arte de magia, tardó menos de un minuto en contestarme.
DAKOTA:
Espero que hayas descansado.
¿Has pasado buena noche?
Espero que si.
YO:
Si, descansé. Pero me levanté con migrañas y he decidido quedarme de chill en casa viendo pelis.
DAKOTA:
Lo siento mucho.
¿Necesitas algo?
YO:
No te preocupes. Defecto del animal. xD
No, creo que tengo de todo.
DAKOTA:
Bueno, si necesitas algo; házmelo saber.
Te llevo lo que necesites, o si simplemente quieres o necesitas compañía; dímelo y me paso por ahí si quieres. :)
Me lo pensé un poco antes de contestar.
YO:
Como quieras, pero yo no voy a coger el coche.
DAKOTA:
No te preocupes por eso, voy en mi coche sin problema.
YO:
Vale, sólo avísame si vas a venir y cuando.
Ahí te dejo la ubicación.
[Ubicación]
DAKOTA:
Sin problema.
Si necesitas cualquier cosa, me lo dices y te lo llevo.
Mientras tanto, descansa y no fuerces la vista.
YO:
Okey okey, hablamos.
Bloqueé el móvil y me fui al sofá de nuevo a taparme con la mantita.
Se avecinaba un buen día de perros, de mucha lluvia e incluso no descartaba que hubiera tormenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario