lunes, 23 de septiembre de 2024

CAPÍTULO XI

Dimos un pequeño paseo de más o menos una media hora.

Fui reduciendo la velocidad hasta llegar a frenar en un pequeño aparcamiento de tierra.


Una vez paré la moto, la apagué y le hablé por el intercomunicador del casco. 


[Intercomunicador]

- ¿Estás bien? - pregunté girando la llave, apagando la moto.

- Si, estoy bien. Nerviosa, pero bien. - dijo con la respiración.

Cuando quise girarme para ponerme de frente a ella, me di cuenta de que no podía porque me tenía agarrada como un koala por la cintura.

Le di un par de palmaditas en la mano como gesto para tranquilizarla.


[Intercomunicador]


- No ha sido para tanto, ¿no? - pregunté soltándome suavemente de su agarre.

- No, ha estado genial. - contestó ella afirmando con la cabeza.

Me acerqué más a ella y desconecté los intercomunicadores. 

Le hice gestos para que se quitara el casco.

Yo me lo quité y le ayudé con el de ella.

Se bajó de la moto y caminamos unos metros, yo llevaba mi casco en la mano en la mano y ella llevaba el suyo.

- ¿Tienes cobertura aquí? - pregunté parándome de golpe.

Ella sacó el móvil y lo desbloqueó.

- Si, aquí tengo cobertura. - dijo mirando el móvil y volviéndolo  a bloquear.

Estábamos apoyadas en una barandilla de madera, en una pequeña colina a escasos 60 metros de la orilla del mar.

- Respira hondo, relájate y estate tranquila. - comenté mirando al horizonte.

Ella me miró y sonrió.

- Agradezco que tengas estos detalles... - pero la interrumpí.

- A mi me gusta el mar, me calma y me relaja. Y después de ver que la chica con la que tanto chateo es mi ex, necesito calma y tranquilidad. - dije suspirando. - Porque al mismo tiempo que pude irme cuando apareciste, también me dieron ganas de pegarte una bofetada... pero, ¿para qué? - volví a suspirar - Sólo quiero calma, nada más. - rematé alzando los hombros.

Ella también suspiró.

- Tienes razón, no fue una jugada limpia por mi parte. - dijo agachando la cabeza.

- Piénsalo de este modo, casualidad que a las dos nos guste el mar y nos calme.

Asintió con la cabeza y respiró profundo.

Tenía algo de calor y decidí sacarme la cazadora motera y quedarme con la sudadera que llevaba por debajo.

Estuvimos en silencio allí sentadas admirando el mar, al menos durante media hora casi.

- Ya solo queda 1 hora para saber si aprobaste o no, y ya te he paseado en moto. - dije con una media sonrisa.

- O quizás media hora. - encogiéndose de hombros. - Éste paseo no cuenta. - terminó diciendo mientras hacía pucheros.

- Eso no funciona conmigo. - dije algo altanera.

Dakota se rio y se acercó un poco más a mi.

Realmente aún era temprano, pero el viento del Norte, ( o Nortada como le llamamos aquí ) hacía que hiciera algo de fresco.

Al ver esto, vi que la sudadera de Dakota no parecía lo suficientemente gruesa.

La agarré por el brazo, subí la manga de su sudadera y vi su piel de gallina.

Agarré mi chaqueta y se la puse en sus piernas y miré hacia otro lado.

Ella me miró varias veces pero sin decirme nada, se la colocó por los hombros y se acurrucó un poco más contra mi.

Al mirarla por el rabillo del ojo, vi que tenía la nariz roja; debido al viento que cada vez era más fuerte.

- ¿Sabes como se pone una cazadora? - dije mientras le ponía yo la cazadora. - Que cómoda eres. Anda, vámonos; hay nortada y si seguimos aquí, nos vamos a morir de frio.

Ella misma terminó de subir la cremallera de la cazadora, volvimos a la moto y me sujetó de la sudadera antes de que me diera tiempo a subir a la moto.

- ¿Que fue? - pregunté algo confusa.

- ¿Y la cazadora? ¿No te la vas a poner? - dijo dando un par de tirones de mi sudadera.

- Esta sudadera es térmica, la tuya no. Déjatela puesta, si tengo frio; iré a por una que tengo en la editorial y listo.

Su cara fue de sorpresa y algo confundida.

- Es más, iré allí a por mi otra cazadora. ¿Mejor? - dije mirándola con una ceja levantada.

- Si, me parece bien, mejor así. No me gustaría que te enfermaras por mi culpa. - contestó colocándose el casco.

Conecté de nuevo el intercomunicador, me coloqué el casco y me monté en la moto.

Ella montó detrás y cuando yo ya estaba arrancando la moto, ella me abrazó por la cintura.

No le di mucha importancia porque recordé las palabras que le había dicho que podía sujetarse a mi.

Puse rumbo a la editorial y unos 45 minutos después, estaba aparcando la moto en la entrada.

Saqué mi teléfono dispuesta a llamar a Lauren por si me podía bajar ella la cazadora, pero al ver a Dakota volví a guardar el móvil.

- Espera aquí, no tardo. - dije bajándome de la moto y yendo hacia la entrada.

Ella hizo una señal de  "ok" con el pulgar arria y se cruzó de brazos.

Subí lo más rápido que pude, saludé a Lauren, cogí la cazadora y después de escuchar la bronca de mi bombón por no llevar una cazadora puesta, puse rumbo a una cafetería a las afueras y de paso pasaría a repostar, por lo que pudiera pasar.


[Intercomunicador]


- ¿Te hace ir a tomar algo? Tengo sed. - dije de camino a la cafetería.

- Si, no estaría mal. - contestó ella.

- Estamos cerca, llegaremos en nada. - contesté acelerando un poquito y notando como ella se pegaba más a mi a mayor velocidad a la que íbamos.

Minutos después, aparqué y nos bajamos de la moto.

Después de apagar los comunicadores y quitarnos los cascos, fuimos hacia la cafetería.

Pedimos algo de beber y mientras tanto, Dakota no dejaba de ojear el móvil.

- ¿Se sabe algo de la nota? - pregunté mientras le daba un sorbo a mi café con leche con hielo.

- Es lo que estoy ojeando. - dijo mirando el móvil. - Aquí está el mensaje. - comentó enseñándomelo. - Me da no se qué el abrirlo.

Le arrebaté el móvil, abrí el mensaje y lo leí para mi, mentalmente.

- Oh, lo siento... creo que vas a tener que... ayudarme en el futuro con alguna multa. - dije sonriendo devolviéndole el teléfono para que viera que el mensaje corroboraba que había aprobado.

- ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! - se levantó y empezó a dar saltitos, se acercó a mi y me abrazó por sorpresa.

En ese abrazo, le di un par de palmaditas en la espalda y le indiqué que se sentara.

Ella se sentó aún dando pequeños saltitos y sonriendo de oreja a oreja.

- Me alegro mucho por ti, de verdad. Te esforzaste mucho, bien merecido. - dije poniéndole la palma para que me chocara las cinco.

Me chocó las cinco y me regaló otra sonrisa de oreja a oreja.

- Gracias, estoy tan feliz. - dijo dando toquecitos en la mesa.

- Se te ve, se te ve. - dije regalándole una sonrisa.

Nos tomamos las bebidas tranquilas y charlamos sobre el examen, las pruebas físicas y demás.

Cuando nos dimos cuenta, ya eran casi las 18:30 de la tarde y comenzaba a refrescar; decidimos volver.

Una vez en la moto, ya preparadas para arrancar, Dakota habló.


[Intercomunicador]


- Puedes dejarme en el restaurante donde comimos y de ahí ya me pido un taxi. - dijo alzando los hombros.

La miré y negué con la cabeza.

- No me es molestia acercarte a casa, si quieres. - dije levantando las manos.

- Si no te importa, te lo agradecería. - contestó.

- Pues ya está, me vas indicando el camino y listo, ¿te parece? - le comenté mientras adelantaba a un par de coches.

- Está bien, yo te guio y tú conduces. - respondió.

Después de aproximadamente casi unos 50 minutos, llegamos a donde Dakota vive.

- Es aquí, justo. - respondió indicándome con el dedo un edificio chiquitito.

Me acerqué lo más posible al portal y allí apagué la moto.

Ella bajó de la moto, se quitó el casco y me lo entregó.

- Quiero darte las gracias. - dijo casi en un susurro.

Yo que aún seguía con el casco puesto, sólo alcé los hombros.

- De verdad, gracias por no salir corriendo y por no abofetearme, aunque no sería capaz de devolvértela y la tengo merecida. - continuó diciendo - Y también gracias por cumplir tu promesa de llevarme en tu moto, me ha encantado la experiencia.

Asentí con la cabeza y le hice un gesto con el pulgar hacia arriba.

- ¿Te puedo pedir 2 favores? - dijo ella mirándome fijamente mientras se sujetaba al manillar de la moto.

Lo pensé unos segundo y afirmé con la cabeza.

- Ok. Primer favor, ¿puedo darte un abrazo? - dijo bajando la mirada.

No le vi malicia ninguna y abrí los brazos como gesto afirmativo.

Me abrazó y lo alargó lo máximo que pudo.- Y el 2º favor... - se acercó a mi y subió la visera de mi casco, me miró a los ojos y dijo - ¿Podríamos seguir en contacto?

Achiné un poco los ojos y los cerré respirando profundamente.

- Esto, yo... - dije a través del casco, pero cuando fui a hablar de nuevo, ella me desabrochó el casco y me lo quitó.

- Es que no te escucho bien. - dijo sonriendo - Sin nada, solo seguir en contacto, prometo no agobiarte. - remató juntando las manos como suplicando.

- Poco a poco, ¿si? - contesté suspirando.

- Prometido, sólo saber de ti y charlar de vez en cuando.

- Está bien, me voy. -Debes estar cansada y yo también quiero descansar un poquito. - contesté.

Dakota asintió con la cabeza, me devolvió el casco y se despidió saludándome con la mano.

Esperé a que entrara en el portal, me coloqué el casco y arranqué la moto para poner rumbo a mi casa.

Ha sido un largo día y algo pesado con todo lo vivido con ella, con Dakota.

No me esperaba que fuera ella, pero prometí que lo haría y yo cumplo mis promesas.

De camino a mi casa, no pensaba en nada más que en el "¿por qué?"

¿Por qué había hecho eso? No le encontraba la lógica.

Decidí no pensar mucho y llegar cuanto antes a casa para pegarme una ducha, cambiarme y descansar algo en el sofá antes de cenar y acostarme.













 

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