jueves, 19 de septiembre de 2024

CAPÍTULO X

 Eran las 08:45 de la mañana, en 15 minutos "Nirvana" empezaría su examen.

Sólo hacía más que dar vueltas en la cama y decidí levantarme y como tenía tiempo hasta la hora de comer; me puse a arreglar mi habitación y luego iría a ducharme y preparar el outfit para ir al encuentro con "Nirvana".

Ya eran sobre las 10:20 y ya había arreglado toda la casa y ya me había duchado.

Pensé durante unos segundos y llegué a la conclusión de preparar a mi "bebé" para el encuentro.

Me vestí con la ropa que iba a usar al ir a buscarla y me fui a lavar la moto.

Después de lavar a mi "bebé", le medí los niveles, el aire de las ruedas y la saqué con todo el cariño del mundo.

Me acerqué a la primera gasolinera y llené el tanque de todo, después de pagar di una pequeña vuelta y cuando menos lo esperaba; me llegó un mensaje de "Nirvana".

Respiré profundo, aparqué para poder leerlo y me fijé que ya eras las 12.50, buena hora para comer.


NIRVANA:

Salgo en 10 minutos del examen, que me estoy cambiando.

Te mando ubicación del lugar donde vamos a comer.

Yo puede que tarde un poquito en llegar, que voy andando.


YO:

Perfecto, sin problema.

Oye... nada, nos vemos allí.

Ve con cuidado.

Te esperaré en la entrada.


NIRVANA:

Vale, sin problema.

Iré con cuidado, no te preocupes.

Me parece perfecto.

Nos vemos en un ratito, bye.


Bloqueé el teléfono y lo guardé en el bolsillo porque sabía llegar a ese lugar sin GPS.

Arranqué y puse rumbo al lugar de la ubicación.

Me llevó relativamente poco, unos 20 minutos desde donde estaba.

Al llegar, aparqué la moto y me quedé sentada encima esperando a que ella llegara, ni siquiera me había quitado el casco aún.

Unos 15 minutos después, vi llegar a una chica castaña, de porte atlético y con la melena por mitas de la espalda; con la misma vestimenta que "Nirvana" llevaría, pero parecía una broma... no podía ser.

Cuando al fin pude ver su rostro, sin lugar a dudas me quedé con la boca abierta. ( Menos mal que aún tenía el casco puesto. )

Era ella... era mi ex, no podía creerlo.

Me dieron ganas de arrancar la moto y alejarme lo antes posible... pero una promesa es una promesa.

- Hola Sam. - dijo algo tímida. - ¿Aún estás segura de que no saldrás corriendo?

La miré a través de la visera del casco y un escalofrío me recorrió toda la columna.

Me saqué el casco, lo coloqué sobre el depósito de la moto y mientras me peinaba le respondí.

- Una promesa es una promesa. Paga quien invita.

Ella se quedó estática mirándome y asintió con la cabeza.

Me najé de la moto y le extendí la mano.

- Soy Sam, aunque eso ya lo sabes. - dije esperando que estrechara mi mano.

Lo pensó por unos segundos y me lo estrechó.

- Encantada Sam, yo soy Dakota, un placer. - dijo dibujando una pequeña y tímida sonrisa en su rostro.

Cogí los dos cascos y la seguí dentro del restaurante.

Habló con un chico de la barra y poco después ya nos estábamos sentado en la mesa, una frente a la otra.

Ella no alzaba la vista de la mesa y yo no la miraba directamente.

Después de haber decidido lo que íbamos a pedir y que el camarero viniera a tomar el pedido, suspiré.

- ¿Va a ser así? - dije sin mirarla de frente.

Ella se veía algo nerviosa y miedosa.

- ¿A que te refieres? - preguntó jugando nerviosamente con la servilleta.

- A que si no me vas a mirar a la cara, es una falta de respeto. - dije virando los ojos.

- Lo siento, no sé que decir. - dijo agachando más la mirada.

Me cansé, acerqué mi mano hasta su mentón e hice que su mirada y la mía conectaran.

- ¿Que tal el examen? ¿Cómo ha ido? - pregunté mirándola fijamente a los ojos y retirando mi mano de su mentón.

Ella me seguía mirando y sonrió de forma nerviosa.

- Yo creo que aprobaré, ha sido duro la parte física.

- Así que... ¿dentro de poco sabremos si delante mía tengo oficialmente a una policía? - dije una sonrisa de medio lado.

Ella volvió a mirarme y se sorprendió bastante.

- ¿No era eso con lo que soñabas tiempo atrás? - dije encogiéndome de hombros.

- Si, exactamente. Sólo que... me sorprende que... - pero la interrumpí.

- Vamos a hablar claro, ¿si? ¿Te sorprende que lo recuerde? Yo fui la primera que te apoyó y hasta busqué toda la información necesaria. - dije suspirando. - Además, ya te lo dije; que mis promesas siempre las cumplo. - volviéndome a encoger de hombros. - No quiero saber que te ha llevado a hacer todo esto, pero ahora lo que quiero es comer tranquila; sin tanta tensión. ¿Ok? - dije apartándome para dejar al camarero poner nuestra comida en la mesa. - Además, no muerdo... deberías de saberlo a estas alturas.

En cuanto el camarero se alejó, ella no tardó en contestarme.

- Referente a lo que dijiste, no me esperaba una reacción así por tu parte... y a lo de que no muerdes, es discutible, a veces si. - remató bajando la mirada y riéndose.

- ¿Oye? - dije intentando poner cara de enfadada. - No sabes si ahora muerdo o no, tienes que fiarte de mi palabra. 

- Está bien, está bien. Comamos, ¿si? - dijo ofreciendo ensalada.

- Gracias, buen provecho. - contesté.

Ella asintió con la cabeza y comenzó a comer.

Troceé un poco de pollo de mi plato y decidí juntarlo en el bol de la ensalada.

Me serví algo de ensalada en mi plato y sentí que no me quitaba ojo de encima.

- ¿Que? Si te molesta te pido otra ensalada. - dije haciendo el amago de llamar al camarero.

- ¡No! Está todo bien. Sólo... me trajo recuerdos. - dijo ella sirviéndose un poco de ensalada en su plato.

La miré levantándome una de mis cejas y luego alcé las dos en forma de sorpresa.

- ¡Oh! - fue lo que alcancé a decir.

- Así que escritora y fotógrafa, ¿eh?. Al final has conseguido tus sueños. - dijo mirándome de reojo discretamente.

- Si, no me puedo quejar. - contesté al terminar de tragar. - He conseguido lo que me proponía. Y tú también, ¿no?

Alzó un poco la vista y medio sonrió.

- Si, bueno... estoy en ello. Espero aprobar el examen. - contestó mientras se servía agua en su vaso y luego con la mirada me preguntaba si yo quería más.

- Gracias. - dije acercándole el vaso.

La mayor parte de la comida transcurrió en silencio, salvo por algunas preguntas banales tanto hechas por mi  como por ella.

Una vez que terminamos, el camarero se acercó a recoger la mesa y preguntó:

- ¿Van a querer postre, café o helado?

Las dos nos miramos y asentimos.

Y cuando iba a abrir la boca para pedir, ella se me adelantó.

- Un café con leche grande, con hielo para ella, y para mi... - pero la interrumpí.

- Para ella un... ¿Cacaolat frio? - dije mirándola mientras ella asentía. - Eso, un Cacaolat frío con hielo, por favor.

El camarero medio sonrió y se alejó con los platos.

- Espero no haberme equivocado con lo del café. - dijo ella volviendo a jugar nerviosa con la servilleta.

- No, para nada. Soy animal de costumbres, no cambio tan fácilmente algunos hábitos. - dije negando con la cabeza.

Ella suspiró muy bajito.

- Se que te gusta el el Cacaolat, pero si por hecho de que aquí tienen Colca Cao, no Nesquik; así que... lo que se me ocurrió más parecido fue eso. - c0omenté alzando los hombros.

Ella alzó la vista y pude ver que tenía los ojos algo vidriosos.

Me sentí un poquito preocupada y nerviosa.

- ¿He dicho algo malo? - pregunté mirándola fijamente.

Ella negó con la cabeza baja sin decir ni una palabra.

- Entonces, ¿Por qué estas casi llorando? - pregunté.

Se secó una lágrima con el dorso de la mano y sonrió.

- Un cúmulo de cosas... el que te hayas acordado de varios detalles insignificantes para otras personas... en fin, no me hagas mucho caso.

- Para mi son detalles que corresponden a personas, no son nada insignificantes. - alzando los hombros de nuevo. - Si me hubieras pedido un descafeinado, me hubiera enfadado. - rematé int3entando poner cara de desagrado.

Ella rio y me miró de frente.

- Jamás se me ocurriría tal pecado. - con los ojos medio cerrados y con una sonrisa de lado a lado.

- No le des más vueltas, sino... vas a estar así seguido. Por suerte o desgracia, tengo buena memoria; muy buena para recordar tanto los pequeños detalles como los grandes. - respondí.

Justo el camarero llegó para servirnos las bebidas.

Debían de ser cerca de las 3 de la tarde, nos terminamos las bebidas y nos levantamos a pagar.

Mientras ella hurgaba en su cartera para pagar, acerqué mi teléfono móvil al datafono  y pagué.

Ella alzó la vista y vio como guardaba mi móvil en el bolsillo.

- No, no, no, no... No habrás sido capaz, ¿verdad? - mirándome algo molesta. - ¿Dónde quedó lo de "quien invita paga"?

- Fuiste demasiado lenta, venga que no es para tanto. Tómalo como un gesto de buena fe. - dije dándole un par de palmadas en el hombro y dirigiéndome a la salida.

Unos segundos después salió ella detrás de mi.

- Déjame hacerte un Bizzum.

- No, tómalo como una inversión. Si algún día tengo una multa... me ayudarás con ello. - dije cruzándome de brazos.

Ella negó con la cabeza, pero sonriendo.

- Está bien, está bien.

Cerca del restaurante había un parque, le indiqué la dirección y aceptó; caminando a mi lado.

- ¿A que hora sabrás la nota del examen? - pregunté mirando hacia la copa de los árboles.

- Ya has hecho bastante con haber comido conmigo, no tienes que quedarte si no quieres. - dijo tajante y algo cabizbaja.

- Vamos a ser francas, ¿si? - me paré de golpe y me giré hacia ella. - Si quisiera ya me hubiera ido nada más cuando llegaste. - suspiré y me di una pequeña palmada en la frente. - Compórtate normal o me harás sentir incómoda, ¿quieres?

Ella apretó sus labios en forma de puchero y asintió con la cabeza.

- Sobre las 17:00 cuelgan las notas, aunque lagunas pueden estar subidas a las 16:30. - dijo sacando su móvil. - Estoy pendiente del móvil.

- Vale, me parece bien. ¿Estaremos aquí o podemos ir a otro lugar? - pregunté cruzando mis brazos en mi espalda.

Ella se encogió de hombros.

- Donde te apetezca, mientras tenga cobertura para recibir la nota. - recalcó señalando el móvil.

Me giré y le indiqué con la cabeza de que me siguiera.

Puse rumbo al aparcamiento, me apetecía ir a otro lado.

¿A dónde? No sé, pero quería moverme.

Al llegar al estacionamiento, me subí a la moto y me puse el casco.

Ajuste el intercomunicador de casco y del que iba a usar ella y se lo di.

Le hice señas para que se lo pusiera y una vez que me lo hizo, yo misma le abroché el cierre de este.


[ Intercomunicador ]

- Puedes hablarme sin problemas, te escucho en el casco. ¿Tú me escuchas bien? - pregunté bajando la visera de su casco.

- Si, perfectamente. Estoy nerviosa. - dijo dando pequeños saltitos.

- Montante y agárrate bien, tranquila que no vamos a ir muy rápido.

- De acuerdo. - dijo montándose detrás mía. 

- Pon los pies en los estribos y sujétate bien. - Cualquier cosa dímela, estaré escuchando. - dije colocando la llave arrancando la moto.

- Entendido. ¿Me agarro aquí? - dijo señalando el culo de la moto.

Bajé mi visera, metí primera y mientras comenzábamos a rodar, cogí sus manos y las coloqué en mis costados.

- Si lo necesitas, entrelázalas en mi tripa, no hay problema.

Ella se quedó muda y me hizo un gesto de "ok" levantando su dedo pulgar.

- Vamos allá entonces. - rematé mientras metía 2ª y aceleraba la marcha.  










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