- ¿Por qué te ríes tú ahora? - preguntó dándole al pausa y destapándose para levantarse.
- Por lo de "perderte" en mis ojos. - reí fuerte. - Son marrones, color miel; más tirando a color avellana. nada del otro mundo.
- Pero son preciosos, yo me pierdo cuando los miro fijamente... siento... - pero la interrumpí.
- Sientes paz, te puedes perder en ellas y pasar así mucho tiempo. ¿Me equivoco? - cogiendo la taza de Nesquik y bebiéndolo de un trago.
- Si, eso. Exactamente. - contestó bajando la cabeza y abriendo la nevera.
- Lo recuerdo todo, lo bueno y lo malo. - suspiré mientras dejaba la taza ya vacía en la mesita del salón.
- Ya veo ya. - contestó. - ¿Quieres algo del refrigerador?
- Café no me dejas, tráeme una lata. - dije haciendo un gesto con la mano.
- No, no puedes tomarte eso. - contestó negando con la cabeza.
Resoplé y suspiré fuerte para que me escuchara.
- Tráeme una botella de bebida Powerade. - dije mirándola de reojo. - ¿O eso tampoco puedo? - pregunté algo molesta.
Ella cogió dos botellas y volvió al sofá.
- Si, de esto si puedes tomar. - contestó entregándome la botella.
- Gracias. - contesté abriendo mi botella y luego la suya, ya que ella no era capaz.
- Muy amable. - contestó antes de darle un trago.
Un trueno sonó tan fuerte de repente que parecía que había reventado una ventana.
- ¡Dios! - grité muy fuerte, agachándome en el sofá.
Dakota dio un pequeño salto y guardó silencio.
A los pocos segundos noté como acariciaba mi cabeza por encima de la capucha.
- ¿Estás bien? Ya pasó, te llevaste un pequeño susto. - contestó mientras seguía acariciando mi cabeza.
Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, no me había agachado en el sofá, sino en el regazo de Dakota.
Me levanté de su regazo y nos volvimos a mirar cara a cara.
- Lo siento, no me di cuenta. Me agaché por inercia, no me di cuenta de que lo había hecho en tu regazo. - respondí acomodándome de nuevo en el sofá.
- No importa, no fue nada. Estoy aquí para lo que necesites. - dijo sonriéndome.
Hice un gesto con la cabeza en forma de agradecimiento y volvimos a la película.
Dakota no paraba de moverse, la lluvia fuera era cada vez más intensa y por el fuerte viento ya no llovía en vertical, sino en diagonal.
El tiempo no estaba dando ninguna tregua, y las luces de los relámpagos estaban tan cerca que se reflejaban en el interior del salón, gracias a que estaba la luz apagada.
- Pareces un saco de pulgas. - dije mirando a Dakota y riéndome.
- Lo siento, no encuentro una postura cómoda. - contestó sin dejar de moverse.
La conocía bien, demasiado bien.
Sin darle importancia, me levanté del sofá y le hice una seña para que hiciera lo mismo.
Así como se levantó hacia la tele, pegada al respaldo del sofá y apoyé mi codo derecho en el brazo del sofá y en mi mano derecha apoyé mi cabeza.
En el espacio que había delante de mi, di unos golpecitos con la mano.
- Dale, túmbate. - dije mientras seguía dando palmadas en el sofá.
Ella me miró algo confusa, pero no se lo pensó mucho y se tumbó.
Extendí la manta encima nuestra y posé mi mano en su cadera.
- ¿Te molesta? - pregunté dudando si quitarla o no.
- No no, para nada. - contestó.
Entonces posé la mano tranquilamente y seguimos con la película.
Después de media hora, ella me acercó un cojín.
- Estira el brazo y apóyate en el cojín, se te va a quedar el brazo dormido. - alegó mientras usaba mi brazo como su almohada.
Hice lo que me pidió y agradecí ese gesto, porque ya me comenzaba a hormiguear el brazo; desde la mano hasta el hombro.
Cuando terminó la película, cogí el mando con mi mano libre y cambié a la siguiente ( la 6º película )
Noté como Dakota pegaba su cuerpo más al mío.
- ¿Coges bien? - pregunté viendo como se pegaba más a mi.
- ¿Tú tienes sitio? Tengo miedo a caerme. - dijo agarrando mi mano libre y poniéndola en su abdomen.
- Si, tengo sitio. - dije después de un pequeño suspiro silencioso. - No te caes, tranquila.
Se acurrucó un poco más si cabe contra mi y seguimos con la siguiente película.
- Se me hace algo extraño. - comentó entrelazando los dedos de su mano con los de la mía.
- ¿El qué? - pregunté con la vista clavada en la pantalla.
- Nada nada... el estar así ahora mismo. - alegó.
Pero no me convenció su respuesta.
- No mientas, di la verdad. - dije empujándola un poco con mi propio cuerpo.
- Es raro, nunca hemos terminado de ver una película y hoy llevamos 6 ya, es increíble. - dijo sonriendo.
Me quedé un poco en shock, no me esperaba esa contestación.
- ¿Dije algo malo? - girando su rostro hacia el mío.
- No no, solo... no me esperaba esa contestación. - respondí.
- Tú preguntaste y yo contesté. - comentó sonriendo, me guiñó un ojo y se mordió el labio antes de volver a fijar su mirada en la pantalla.
Se pegó un poco más a mi y ya sobraba casi medio asiento del sofá.
- Recuerdo que te sabías todos o casi todos los diálogos de las películas. - comentó subiendo subiendo su mano agarrada a la mía por su abdomen.
- Casi todos no, me los sé todos. - contesté con un poco de chulería.
- ¡Oh! Disculpe fan nº1 de Harry Potter. - riéndose.
Le mordí el hombro pero sin ánimo de hacer daño, sólo como aviso. Ya que una mano la tenía entrelazada a la de ella y la otra la estaba usando ella como su almohada.
Dejó escapar un suspiro y acto seguido cogió aire profundamente.
- No sabía que te gustaba tanto que te mordieran el hombro. - comenté inocentemente.
- Ejem... en fin. - respondió volviendo a suspirar.
La volví a morder, esta vez un poco mas cerca del cuello.
- Uff... voy a beber. - dijo soltándose de mi mano y cogiendo el Powerade.
- ¿Andas con calores? - riéndome.
- Tú ríete, en la siguiente película cambiamos de sitio. - dijo al terminar de beber y volver a dejar la botella en la mesita. Se giró y se me quedó mirando. - ¿Quieres? - señaló la botella.
Afirmé con la cabeza, me acercó la botella y bebí.
- Gracias. - contesté tras beber. - ¿Estás incómoda así?
- No, para nada. Pero luego cambiamos. - volvió a repetir.
- Como quieras. - encogiéndome de hombros.
Vi en su rostro una mirada pícara, pero no le di importancia.
Pasado ya el tiempo de la película, Dakota se levantó de golpe.
- Cambiemos. - dijo indicándome que me colocara donde ella se encontraba hasta ahora.
No dije nada y me coloqué en su sitio, ella pasó por encima mía y se tumbó atrás de mi.
No fue ella quien se pegó, me sujeto por el abdomen y me arrastró hacia ella.
No me resistí, quería saber hasta donde quería llegar.
Comenzamos la siguiente película y a los pocos minutos de empezar, sonó un trueno muy fuerte.
Me agazapé contra ella y cerré los ojos fuerte.
- No pasa nada, todo está bien. - dijo ella susurrando cerca de mi oído.
Me quitó la capucha y me dio un rápido beso en la sien.
Durante casi 1 hora, fuimos comentando la película y estuvimos de risas hasta que los truenos comenzaron a caer más seguido y más cerca de casa.
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