lunes, 2 de enero de 2023

Eres tú, mi pasado, mi presente y mi futuro.

                           Es algo difícil de explicar lo que siento por ella.

Más bien no, es fácil... me vuelve loca y sin ella no soy nadie. Así de simple.

Siempre dicen que la vida no es un camino de rosas, aunque también dicen que el amor lo es todo y todo lo puede... en eso llevan toda la razón, doy fe.

Se que soy de carácter difícil, quizás a veces demasiado cabezona, pero me puede el amor que siento por ti.

Me puede el ver una sonrisa en tu hermoso rostro, me puede más todavía; si soy yo la causante de tal sonrisa y tal felicidad.

Se que las cosas no han sido un camino de rosas, pero la sigo amando como el primer día.

Miento, la amo infinitamente más; a cada segundo que pasa.

Todo pasó tan rápido, pasamos de vernos un día, a querer quedar a todas horas, a querer un futuro juntas.

Es por el cuál yo quiero seguir luchando y creo que tú también.

Habrá momentos fáciles, momentos felices y divertidos obviamente. Al igual que habrá momentos difíciles y algo complicados; pero de eso se trata la vida, ¿no? al menos eso dicen.

Pero realmente no se trata de como afrontemos los problemas y los momentos fáciles, sino de afrontarlos en pareja, en equipo. Porque somos un equipo; el cuál cuando estamos separadas, somos débiles e incluso podemos llegar a hundirnos... pero cuando estamos juntas, somos nosotras contra el mundo.

Imparables, invencibles; porque aunque discutamos o nos "enfurruñemos" entre nosotras, nos miramos a la cara y se nos pasa gracias al amor que nos tenemos.

Si tú lloras, yo lloro; aunque también secaré tus lágrimas.

Porque tus logros serán mi mayor orgullo y tus miedos serán mi mayor preocupación. También se que esto es un trabajo en equipo y si una falla o se cae, estará la otra para levantarla.

Con esto quiero decir que nadie es perfecto/a. Y yo muchísimo menos, pero de lo que estoy realmente segura al 200%, es que como yo, no te amó, ama, ni amará NADIE en esta vida.

Al igual que como tú me amaste, me amas y me amarás, no lo hará nadie jamás. Y lo se prefectamente.

Con esto sólo quería darte las gracias por aguantarme y por absolutamente TODO lo que has hecho, haces y harás por mi.

Te amo más que a mi vida, pingüi.

Y verás que algún día en el futuro te diré: ¿ves como eras, eres y serás el amor de mi vida?

Siempre tuya y de nadie más.

Nirvana.


- ¿Cariño? ¿Has visto una caja de madera chiquita? - pregunté entrando en la habitación.

Al ver que no me contestaba, me fijé en ella y vi que estaba leyendo una carta.

- ¿Cariño? ¿Estas bien? - dije mirándola de arriba a abajo.

Se encontraba sentada de piernas cruzadas encima de la cama, abrazada a un cojín pequeñito con nuestras fotos, el cuál ella me había regalado cuando aún cumplíamos meses. Tenía una cajita de madera enfrente, abierta y estaba leyendo unas hojas sueltas que supongo que había sacado de esa cajita.

La cuál era por la que yo le estaba preguntando hace un momento.

- ¿Es enserio? ¿Esto es para mi? - consiguió decir algo emocionada.

- Si, obvio. ¿Para quién si no? Nunca le he escrito cartas a nadie, salvo a ti. Sólo que algunas no me he atrevido a entregártelas... por el momento que estábamos viviendo en este tiempo... o porque eran como una forma de desahogo. - contesté sentándome a su lado y abrazándola.

- Cariño, pero sabes que me encanta que me lo cuentes todo, ¿por qué no me la diste? - contestó mirándome a los ojos y abrazándome.

- No lo sé peque, pero tampoco es tan malo... te he escrito mejores cartas que esa cariño, ¿no crees? - contesté mientras la abrazaba más fuerte y le daba un beso en la frente.

Me  devolvió el beso, pero el suyo fue en la boca.

Suave, delicado y algo húmedo. Eso me encantó.

- Por cierto peque, acabemos de empaquetar todo esto para irnos a casa, a nuestra humilde casita. Me gustaría hablar algo contigo. - comenté mientras me levantaba y la ayudaba a recoger.

Después de unos días en nuestra nueva casita, nuestro nuevo hogar; nos sentamos en el sofá después de comer, como otro día cualquiera y nos pusimos a ver una película; ésta vez era de dibujos, era la de COCO.

- Amor quiero una familia contigo. Y creo que es el momento de intentarlo. - comenté mirando fijamente la televisión.

- Y yo mi amor. - contesté mirándome y sonriendo. - Por cierto, ¿de que querías hablarme cuando nos mudamos aquí? - preguntó alzando una ceja.

- Esto... espero que no te parezca precipitado, pero tenemos vez en el médico para la semana que viene. - dije poniendo cara de cachorrito.

- Es... ¿es real? ¿De verdad? - exclamó mirándome. fijamente con los ojos como platos. - ¿Es para lo que creo que es?

Asentí con la cabeza y la abracé.

- La ginecóloga me dijo que tengo que hacer unas pruebas, pero que todo es normal... análisis de sangre y esas cosas. - comenté emocionada.

- Osea... para que yo lo entienda... ¿tenemos cita para poder tener un bebé? - en ese punto las dos estábamos muy emocionadas.

- Si, exactamente. Me haré las pruebas para poder quedarme embarazada. - contesté. - Todo esto si tú estas de acuerdo, obviamente. - contesté con una expresión un tanto... como pidiendo su aprobación.

- ¿Cómo no voy a querer? ¡Obvio! Levamos hablando de esto desde que llevábamos 8 meses saliendo o así, ahora llevamos ya unos cuanto años. Vaya pregunta cari, claro que quiero. Pero... ¿lo vas a tener tú? - dijo algo sorprendida.

- Si, esa era la sorpresa. - contesté emocionada.

Nos abrazamos y nos besamos. Seguimos viendo la película y así fueron pasando los días y las semanas.

Después de las pruebas, pasaron varios intentos en los que no me daba quedado embarazada.

Un día, yo me encontraba en casa, era un sábado para ser exactas. Y Cloe entraba por la puerta de casa, que venía de quedar con unas amigas.

- Cariño, la comida está lista. Vamos a comer, ¿te parece? - pregunté mientras llevaba la comida a la mesa.

- Vale bebé. Me ducho y estoy enseguida contigo. ¿Te parece? - contestó dándome un beso suave en los labios.

- Vale, te espero. No tardes amor, sino se enfría. - dije dirigiéndome a la cocina.

A los 20 minutos más o menos, apareció como un ángel por la puerta; era y es bella como nadie, la jodida perfección hecha persona.

- ¡Wow! Que buena pinta tiene toso. Vamos a comer. - dijo sentándose a mi lado.

Después de comer y después de recoger todo; le dije que fuéramos al salón, que tenía una pequeña sorpresa para ella.

Nos sentamos en el sofá y la miré fijamente.

- Cariño, sabes que te amo, ¿verdad? - pregunté sujetando sus manos.

Ella asintió y sonrió.

- Bueno, pues toma. - dije dándole una pequeña caja alargada. - Es tu regalo. Espero que te guste. - terminé diciendo con lágrimas en los ojos.

Ella me miró un poco asustada, cogió la cajita en la manos y la abrió.

Ahí fue ella quién rompió a llorar.

- ¿Todo bien bebé? La que tiene las hormonas revolucionadas soy yo, peque. - dije sonriéndole y sacándole una sonrisa.

- Por dios amor, ¡estás embarazada! - dijo exaltada y completamente emocionada.

- Vamos a ser mamás, vete preparando para los antojos y para verme con una barriga grande. - dije riendo.

- Estarás hermosa mi amor, como siempre.

- ¿Juntas por y para siempre?  - pregunté mirándola a los ojos.

- Juntas por y para siempre bebé. Hasta el infinito y más allá, ida y vuelta. - terminó diciendo mientras nos abrazábamos y nos besábamos.

Desde ese día nuestro amor se hizo más fuerte y nos estábamos preparando para la mayor aventura de nuestras vidas, ser madres y formar una familia, juntas.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario