miércoles, 28 de diciembre de 2022

Recordandote

 RECORDANDOTE


Emocionada estaba la noche anterior a conocerte, pensé que serías una más en mi lista de amig@s; pero pronto me di cuenta que no sería así. 

El destino no me dejaría escapar de ti tan fácilmente , al igual que a ti te amarró a mi.

Poco tiempo juntas y me sentía llena, plena, feliz y radiante. 

Sensaciones que jamás creí sentir, pero que contigo aprendí.

Tú me enseñaste a vivir como si no hubiera un mañana, a celebrar todos los días como si fuera el último, a dar gracias por seguir un día más.

Yo, realmente no se que te enseñé... Creo que te enseñé a refrenarte, a ser más calmada, más cautelosa y a abrir tu corazón y mostrarme tus sentimientos.

Todo era genial, (como en el primer amor);  incluso llegué a pensar que eras la definitiva, pero todo lo bueno se acaba...

La vida es tan brutal, que juega con nosotros como quiere, a su antojo.

Cuando por causas del destino, nuestros caminos se tuvieron que separar... fue algo espantoso, doloroso y nunca jamás creíble por ninguna de las dos.

Mucho tiempo pasó desde aquella despedida tan amarga pero, en el fondo; dulce, porque no era un adiós, sino un: hasta otra.

Años después, después de casi haber perdido el contacto, tú me dijiste que vendrías por mí, para esta vez, ser la definitiva.

Mi espera se alargó más de la cuenta, pero; algo me decía en mi interior que jamás llegarías a tu destino, que era yo.

Y así fue, jamás llegaste. Pero, como no; las malas noticias vuelan y se expanden por el aire rápidamente. 

De una punta a otra del país, poco tardé en enterarme de que jamás llegarías a mi.

Mi boca no articulaba sonido ni palabra alguna, excepto tu nombre entre sollozos, lloros y lamentos.

Desde ese día me sentí en una espiral de autodestrucción.

No levantaba cabeza, no sabía que hacer ni que decir.

Miraba tu foto todos los días, olía tu perfume en cualquier rincón de mi casa, notaba tu falta a mi lado y eso me entristecía más cada día y me mataba por dentro.

Pase largo tiempo así, hasta que un día recordé la frase que tú siempre decías: "No se olvida, sólo se cambia de lugar en la memoria."

Poco a poco volví a ser lo más parecido a la misma persona de antes de tu partida, porque jamás volvería a ser igual; y ahora gracias a ti y al destino he aprendido mucho y muy pronto.

Fueron épocas de nuestras vidas que cuando suceden, no sabes como actuar, que pasado un tiempo duele recordar, pero es obvio que por muchos años que pasen, jamás te olvidaré; siempre te llevaré conmigo, en mis recuerdos, en mi memoria y en mi corazón.


No hay comentarios:

Publicar un comentario