Óyeme y óyeme bien.
¡Hoy no! Ya no, no voy a llorar más.
Ahora, ahora es el momento... llévate ahora ese fuego de pasión que usaste conmigo, ese doble corazón con el cuál jugaste conmigo.
El sacrificio que llegué a hacer para contigo... jamás lo haré de nuevo con nadie; simplemente porque nadie, incluida tú; se merece tal sacrificio.
Créeme que he aprendido la lección a la perfección.
Tú podrás decir que siempre fui tuya, exacto... lo fui. Pero ahora ya no... y aunque hay momentos en los que vagamente empiezo a recordarte... no olvido que cuando más te necesité fue cuando más sola me dejaste.
La verdad es que yo ya estoy grande para estas cosas, ya aprendí todo lo que tenía que aprender y ya enseñé todo lo que debía enseñar.
Esto es lo que te falta a ti, entender el amor; lo que realmente significa amar de verdad.
Nunca nadie llegará a estar tan enamorada de ti como yo ... y en parte, me da pena; porque yo era la única así... con ese sentimiento, una perra enamorada.
Te traté como una Diosa, como una Diva... seguramente ese fue mi error; el subir tu ego de esa forma y no haber trabajado más en hacerte entender lo que realmente es amar, así yo no saldría tan rota y tú aprenderías a no jugar con el corazón de las personas.
Llegué a soñar y planear viajar contigo por parte de Europa, descubrir lugares nuevos y únicos... y hacerlos nuestros, tenías todo lo que querías conmigo... respeto, confianza, lealtad, sinceridad, comprensión, protección, admiración, fidelidad, amor y lujo... pero quizás tu meta era conseguir más lujo que el amor y las demás cosas... por lo que viví al menos... y eso me da pena, preferir "lujo" a todas las facetas que realmente te hacen crecer y ser mejor persona... pero allá cada uno o cada una.
Desátame de tus pensamientos y recuerdos, deja de creer que el amor coloca; porque no es así.
Sólo se vive una vez y yo ya merezco vivir, al menos por una vez; como una pantera en libertad.
Alguna vez llegué a pensar que tú y yo volveríamos al amor; pero desde hace un tiempo, desde el cuál abrí los ojos... ya se que no, y en parte lo agradezco porque yo tampoco querría volver a un amor así, tan dañino, tan opaco y tan poco real... Porque las campanas del amor sonaron, pero tú preferiste no escuchar.
En su momento te pedí, te supliqué: ámame o déjame. ¿Y tú que hiciste? Ni la una ni la otra.
Como el perro del hortelano, no conmigo ni sin mi.
Y por tu culpa, por culpa de todo lo que hiciste y no supiste pedir perdón; ( quizás porque creías que no habías hecho nada malo ), las lágrimas de este ángel comenzaron a brotar de una forma sobrenatural.
En aquellos momentos... tú y yo y el loco amor, al menos el que yo sentía por ti.
Esas tentaciones en las que me hacías caer para tenerme aún más detrás de ti.
Vivir así, era morir de amor. Pero tú eso no lo sabes y no se si lo sabrás algún día, porque nunca has amado de verdad... y a quien te ha amado de verdad a ti, de la forma más pura, sincera y honesta... le trataste como un juguete, como una opción... quizás esperando o creyendo que si algo te salía mal, estaría ahí esperando...
Mi mayor error fue creer que te habías enamorado de mi y por consiguiente, seguir esperándote todo este tiempo atrás...
Pero aprendí a darme mi lugar, te bajé del altar en el que te había puesto y ahora ahí estoy yo, donde me merezco estar.
No te preocupes, aunque se que no lo haces ni lo hiciste, sobreviviré.
Al fin volvemos a estar cada una en su camino, tú en el que elegiste estar y yo descubriendo uno nuevo; para poder volar libres y ser felices, ¿no? Así cada una recogerá lo que ha sembrado.
¿No es mejor así?
S.
No hay comentarios:
Publicar un comentario